“Tres periodistas en la revolución de Asturias”, de Manuel Chaves Nogales, José Díaz Fernández y Josep Pla


Periodistas de trinchera

 Clasificación: Periodismo

Editorial: Libros del Asteroide

Explica Jordi Amat en el prólogo de la edición las circunstancias difíciles y exclusivas de los tres testimonios que ofrece el libro.

Ahora que la información es gratuita cuando se estaba estrenando el siglo XX la gente se arriesgaba y pagaba un dinero imprescindible para saber qué estaba pasando en el norte.

También los periódicos exponían a sus mejores hombres, con un buen presupuesto, sin duda, para que pudieran contar información muy relevante y decisiva para cada una de las personas que la leían, porque estamos en una época en la que la información radiofónica o en imagen casi ni se conocían.

Algo ha cambiado en el periodismo y otras cosas siguen igual. Los corresponsales siguen arriesgando su vida, damos por hecho que respaldados con muy buenos presupuestos y los conflictos bélicos, lamentablemente, siguen existiendo.

Sin embargo, quizá no seamos conscientes de que este mundo globalizado puede hacer muy relevante lo que pase en Oriente Medio o en Venezuela. Esos terroristas asturianos con sus tres kilogramos de dinamita bajo el brazo parecen ciencia ficción.

Sin embargo, los horrores de la guerra existieron en fechas anteriores a las fechas en las que comenzó oficialmente La Guerra Civil. Asturias quedó en escombros antes de 1936, fecha del alzamiento y, por consiguiente, inicio oficial de la guerra.

¿Qué se puede interpretar? Que para que se cometan atropellos y atrocidades de todo tipo no hace falta que haya una guerra oficial declarada. Ejemplos tenemos en la frontera entre Asia y Europa, en la frontera entre África y Europa, En la frontera entre las dos Américas y en la frontera entre naciones hermanas como Venezuela y Colombia.

De algún modo, en Cuba pensarán que esa catástrofe se está viviendo desde el 98 y lo que nos queda.

En el libro se relatan tácticas de destrucción que hoy en día, con el armamento nuclear que utilizó Estados Unidos parecen escasas porque estamos a merced de que algún día alguien apriete el botón del Game Over global y se acabe todo para todos. Ese día dará igual vivir en la frontera o no, dará igual ser pobre o rico y tener dinamita o no tenerla.

De algún modo, los horrores que vivieron Díaz Fernández, Chaves Nogales y Pla y que les pusieron los pelos de punta son los horrores que nadie quiere volver a vivir. Un documento que, desde luego, no es una lectura refrescante para leer saboreando un Mojito, o quizá sí. Quizá se debe saborear el Mojito sabiendo que la trinchera está siempre preparada.

Formalmente, el número de páginas sí es el adecuado para una lectura de verano y habrá quien prefiera el blanco y negro, aunque solamente sea por solidaridad con realidades menos afortunadas. En la cubierta, tonos sepia que no logran enmascarar los gestos de hostilidad y desánimo de los milicianos que reposan sentados con sus fusiles.

Adolfo Caparrós

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