“La princesa manca”, de Gustavo Martín Garzo


El puzle 

Clasificación: Narrativa

Editorial: Espasa

Allá por el año 1999 el diario “ABC” sacó una colección de 20 libros con los que consideraba los narradores imprescindibles del siglo XX que tocaba a su fin.

Entre ellos, Gustavo Martín Garzo que es el favorito de alguien que entiende de Literatura mucho más que yo. Así que me he dicho, <vamos a leer ese libro que lleva años en la estantería>

Se trata de una narración alegórica y mágica que va ensamblando historias que se van completando al final de la lectura, como si se estuviera completando un puzle.

Así, al principio, el lector se encuentra algo perdido en un bosque que es el primer escenario del relato. Allí aparece una mano mágica que tiene vida propia.

Esa mano simboliza a la compañía que todos necesitamos. Por mucho que se haga una apología de la soledad, de la independencia y autonomía personal, esa mano nos recuerda que todo cobra sentido a la luz del prójimo. De ese otro al que cuidamos y que nos cuida; al que queremos y que nos quiere; al que alimentamos y que nos alimenta. Ese prójimo que lo es todo para uno, aunque sea una mascota o una misteriosa mano.

Según avanza la lectura descubrimos un reino en el que la princesa es manca. Todos los vecinos de dicho reino se ven obligados a amputar las manos de todas las niñas que van naciendo en el reino para que nadie quede por encima de la princesa. Desde luego, también hay un significado profundo en esta circunstancia que va mucho más allá del hecho en sí de que esa circunstancia se pudiera dar en la vida real.

Por lo pronto, entiendo que tiene que ver con la humildad, con el sacrificio y con los límites a las ambiciones personales en la búsqueda de la felicidad. Además, al final del relato aparece una cita que confirma esto afirmando que la felicidad sale del dolor y del sacrificio.

Y una última clave de lectura, el destino. Un destino al que nadie se puede oponer por muy rey que quiera ser. Un destino que tiene sus propios mecanismos y que hace que un mendigo pueda hacer un conjuro y arrebatar a la princesa al mismísimo rey.

En fin, entiendo que estas claves de lectura, sumadas a la extensión del libro, manejable, más breve que largo y desde luego con una narrativa más del pasado siglo XX que del actual, puede suponer una compañía adecuada a quienes vayan a leer pero no mucho este verano. Por ejemplo, si fueran a viajar en avión, daría para el vuelo de ida y el de vuelta. Estoy seguro de que el libro está reeditado y disponible en bibliotecas y librerías.

En nuestra edición, la presentación de la colección que en su día ofrecía “ABC” Sobre fondo color crema, escritura a pluma y los logotipos del patrocinador y la editorial. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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