Chatterton, De Alfred de Vigny


 

 

Un francés se enamora de Gran Bretañachatterton

Clasificación: Teatro

Editorial: Cátedra / Letras Universales 513

Llaman la atención varias cuestiones de esta obra de teatro escrita por un francés fascinado por la cultura británica, como bien señala Santiago R. Santerbás en el estudio previo.

La primera, precisamente esa, que un francés que vive en una de las superpotencias del XIX se prendara de esa manera del rival británico. Más llama la atención que se centrara en un escritor que para los románticos daría mucho juego por su prematura muerte por suicidio pero no de la talla literaria de los pesos pesados del país vecino.

La obra comienza in media res de manera que se nos omite un pasado de la vida del escritor y se centra en esos últimos días en los que se retira a una pensión en la que es desconocido para desarrollar los acontecimientos, al parecer, tras un plan configurado de antemano.

Allí se encierra en compañía de los caseros y de un cuáquero que intenta evitar a toda costa que el suicida lleve a cabo su plan. Son interesantes las conversaciones entre ambos en las que, de alguna manera, Alfred de Vigny intenta restar las inevitables críticas por hacer apología del suicidio.

Previsor, en todo caso, de Vigny escribió un prólogo que se reproduce en la edición en el que deja clara su posición al respecto aunque también justifique que en un caso como el de Chatterton queda poco claro que el suicidio no fuera causado por el fracaso, la pobreza y la falta de esperanza. Es decir, no se trata tanto de un suicidio, según leemos en el libro, como de un acortamiento de una agonía abocada a un final inevitable.

Ni siquiera el intento desesperado del cuáquero por salvar a Chatterton por enamoramiento saldrá bien. Todo lo contrario, se trata de un final catastrófico y en anticlímax propio del Romanticismo.

Cátedra presenta una edición de auténtico bolsillo, ágil, pasional y breve que dará empaque y prestigio a cualquier biblioteca que tenga pretensiones de elitismo. En la cubierta, como explica Santerbás en su estudio, un Chatterton yaciente que no puede estar basado en el modelo bajo ningún concepto ya que fue pintado mucho después del trágico acontecimiento por Henry Wallis.

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

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