Green Card / Matrimonio de conveniencia, de Peter Weir


 

Una versión actual de La bella y la bestia
Clasificación: Cine / Comedia Romántica

Green Card
En este especial de San Valentín he querido recordar que el amor puede llegar donde menos lo espera uno o una, en un matrimonio por conveniencia, en una parada de bus un día tras otro, en una cafetería… Lo dicho, en un sitio o en una situación en la que no esperamos el flechazo. Es más, con una persona a la que no habríamos mirado, pero que por su trato, su originalidad, su buen hacer… consigue lo que otros más guapos, altos, atléticos no habrían logrado. Es el caso de dos grandes películas de Gerard Depardié, “Cyrano”, que todos conocerán y “Matrimonio de conveniencia”, de la versa esta crítica.

Hubo un tiempo, la película se estrenó en 1991, en el que el tema este de los refugiados no se hacía tan a las bravas. La gente ponía anuncios para matrimonio de conveniencia que es lo mismo que “Green Card” –la película se vio aquí bajo esa traducción, “Matrimonio de conveniencia”– Se casaba uno o una cobrando un dinerito, se divorciaba en un tiempo prudencial y ya tenía sus papeles.

Así empieza la película. Sin embargo, la situación fue a tal extremo que las autoridades empezaron a tomar cartas en el asunto y a investigar matrimonios sospechosos. Como el que protagoniza la película. Por un lado, Gérard Depardieu de origen francés pero nacido en África tiene problemas para regularizar su vida bohemia, sus tardes de música, café y cocina francesa en Estados Unidos; por otro, Andie Mac Dowell. Trabaja en un puesto de estos surgidos al amparo de las instituciones internacionales y tiene una conciencia y un conocimiento profundo de las necesidades, los problemas y las cuestiones que afectan a la nueva situación.

Cuando surge la oportunidad de alquilar la casa de sus sueños, un ático con invernadero en la comunidad de vecinos ideal, resulta que un requisito indispensable es estar casada, con lo cual, tiene que hacerlo por la vía rápida. Solución, salvar a una buena persona de ser expulsada del país.

De haber visto la película, entenderán por qué digo que es una versión de La bella y la bestia ya que hacen una de esas parejas que no pegan ni con cola. Ella mucho más joven, ágil, atlética, preocupada por la salud, la comida sana… ¡acusada de comer alpiste por su marido! De él ya hemos hablado, un gigante a su lado, con sobrepeso imposible de calcular, es una de las gracias de la película, saber lo que pesa el bueno de Georges Faure, cocina todo con abundante mantequilla, un bohemio, sin un puesto claro de trabajo y con la oportunidad de conseguirlo, siempre de aquí para allá con sus amigotes. Evidentemente, era una pareja para ser investigada. Surge el examen y la necesidad de conocerse a fondo. Aficiones, edad, estatura, peso… Sí, al final algo se sabe.

Sin embargo, de esa convivencia surge algo más que un matrimonio de conveniencia, surge el amor real de alguien que se rinde a un ángel que le ha abierto las puertas del cielo. Ella se enamora de un hombre libre, sin complejos, sin boberías ni prejuicios. Como dicen en el mercado inmobiliario, <mejor ver> que la disfruten aunque no sea cine de estreno. Vale la pena.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

Anuncios
Minientrada | Esta entrada fue publicada en Cine y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s