Almas brujas, de Helena Cosano


Brujas, hadas y almas poseídas

Clasificación: Relatos cortosAlmas brujas, de Helena Cosano
Editorial: Pigmalión / Narrativa

 

Quiero explicar que, aunque la edición que he reseñado haya sido la ilustrada, muy agotada y difícil de conseguir, sí está disponible la edición estándar. En la ilustrada participan Francisca Blázquez –pinturas-; Laura Muñoz Hermida –Fotografías-; Arturo Villarubia –ilustraciones-

Se trata de trabajos que acompañan muy bien al texto ya que apoyan con otras formas de expresión los sentimientos, deseos y obsesiones que aparecen en el libro. Y aquí encuentro lugar para trasladar algo que me ha confesado la autora. Una de las claves de interpretación para leer sus libros está en las lecturas que hizo para sus estudios de psicología, especialmente, de Freud. La idea consiste en que esas obsesiones patológicas que atormentan a los enfermos y a quienes les rodean, pueden convertirse en algo poético, en el caso de sus libros y no dejo de pensar en una película, Ordeth: la palabra, dirigida por Carl Theodor Dreyer. Sin embargo, también pueden canalizarse en humor como hace Woody Allen en su cine. La idea es cambiar el chip a la hora de afrontar los deseos prohibidos, los sentimientos agresivos o las actitudes menos apropiadas.

Nuestros lectores también encontrarán un pórtico introductorio de Eugenia Rico que nos aporta otra de las claves para la autora, tanto en el libro que hoy reseñamos, como en El viento de Viena, o en el que está a punto de salir, Teresa: la mujer. Evidentemente, esa Teresa es la Santa que está haciendo correr ríos de tinta y que en breve podremos ver en la pequeña y gran pantalla. En todos ellos, la meditación trascendental, ya sea en forma de yoga, zen o ejercicios espirituales, va a tener una presencia muy especial. La propuesta de Eugenia Rico no está nada mal. Utilizar estos relatos para dejarlos reposando en nuestra cabeza mientras meditamos. Buena e idea.

A continuación, encontramos un prólogo de Andrés Aberasturi que me ha llamado la atención porque rectifica la imagen televisiva que tenía de él. Me ha gustado leer su interpretación del libro, su sensibilidad después de haber leído los cuentos o relatos que hoy reseñamos, les recuerdo, Almas brujas, de Helena Cosano –Editorial Pigmalión / Narrativa- Me encuentro el lado más erudito y sensible del prologuista, coincido con él en esa buenísima idea de que la autora tiene una visión del mundo mucho más global de la que podamos tener la mayoría ya que es difícil encontrar una parte del globo que no haya pisado, es una hipérbole pero algo de eso hay ya que, además de escritora, de haber estudiado psicología y de sus lecturas, es diplomática, habla un buen número de idiomas y todo esto deja un sedimento a sus libros que hace que sean muy distintos a la mayoría de los que pueda haber en las estanterías.

Hay otra cuestión curiosa que he querido comentar en la entrevista previa ya que Aberasturi cita a los autores rusos que, evidentemente, están ahí. Muy en concreto los dos gigantes, Dostoyevsky y Tolstoi. Sin embargo, uno empieza con el primer relato y se encuentra con un <Querida Michelle:> y un párrafo interminable que se desborda desde esa página 19 a la 22… Ahí estaba el gran James Joyce en una versión en la que en vez de Molly Bloom, el que tiene esa iluminación es el hombre. De alguna manera, todo el Ulises es un pensamiento desbordado que bautizaron como afluencia de vocabulario. Al comentarlo con ella está de acuerdo. Ambos coincidimos en nuestra pasión por el libro y en que es un reto que muchos han dejado a medias, otros no lo han leído, igual que yo no he leído grandes libros que debería haber leído. Es lo malo de las letras, que son absolutamente inabarcables, si no infinitas, al menos tan imposibles de abarcar como un océano.

Tengo la sensación de que ahora el que desborda la reseña soy yo. Se trata de una prosa muy poética. Llena de símbolos, de referencias literarias -ya se trate de literatura de ficción o científica- de ideas que pueden pasar desapercibidas pero que están ahí. La gracia está en buscar todas las pistas y guiños literarios que va dejando la Cosano -en esto también coincido con Aberasturi, a esta autora le pega que se le llame como a una gran cantante de ópera- Porque aunque sea una escritora que ha viajado tanto y visto tanto, no renuncia a uno de los juegos más bonitos de la literatura, la intertextualidad, que nos lleva a encontrar pistas que remiten a otras lecturas, guiños que nos señalan a otros libros y que hacen que las letras se vuelvan cada vez más infinitas.

Formalmente, se trata de una edición de capricho. Ya no solo por las ilustraciones, cuadros o fotos, sino por el mimo que hay en el texto, en el contenido. Por el cariño con el que está escrito y ese afán de sacar el lado bonito del más defectuoso. En eso alabo el gusto a la autora que para eso es la madre de la criatura. Es un libro que ocupa poco, las pastas son flexibles, lo que facilita la adaptación a bolsos y carteras, y no es un libro largo ni pesado. Sí uno de esos libros que te hacen pensar, que te llevan a alargar las lecturas. De hecho, el ritmo ideal sería a cuento diario, si es con un ratito de meditación, como propone Eugenia Rico, mejor que mejor. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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