La jugadora, de José Villacís


 
Teatro a la orden del día
Clasificación: Teatro
Editorial: Ediciones IrreverentesLa jugadora, de José Villacís

Ya lo indica Ángel Arias Urrutia en su breve pero jugosa introducción, José Villacís no solamente tiene una tremenda experiencia en el mundo de la economía. Además, aunque jubilado, su hábitat natural es el Campus de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo. Por si fuera poco, es el padre de Begoña Villacís, esa mujer que ha irrumpido en el panorama político madrileño saliendo de la nada por una llamada de Albert Rivera, el político de moda con permiso de Pablo Iglesias. No contento con eso, como profesor de economía en el CEU no podría dejar de conocer a otro de los pesos pesados de la política madrileña, Antonio Miguel Carmona. Amigos más que compañeros, el candidato socialista ha presentado ya una buena cantidad de libros de nuestro protagonista de hoy y se confiesa lector devoto de todo lo que escribe. No es para menos por la fuerza y vitalidad de sus creaciones ya sean estas en novela, ensayo, poesía o teatro, que todos los géneros cultiva este hombre orquesta.
En nuestra recomendación de hoy, La jugadora, de José Villacís -Ediciones Irreverentes- entenderán el motivo de ese primer párrafo. Tiene mucho que ver con que el autor está al cabo de la calle, sabe bien los problemas, las necesidades y los pensamientos de la mayoría de nosotros. Su experiencia en el mundo de la grafología, otra de sus cuestiones recurrentes, hace que conozca el lado oculto de las personas. No deben tomarlo a chirigota, el autor también es perito grafológico y sus valoraciones son prueba en muchos juicios.

Se trata del típico profesor que siempre está dispuesto a charlar un rato con cualquier alumno que se le acerque, le da igual su aspecto o sus ideas porque todos le pueden aportar algo. Es frecuente verle en el patio del campus con uno de sus inseparables y exquisitos habanos, al parecer solitario y taciturno, hasta que no tarda en llegar alguien con quien tener unos excelentes y enriquecedores minutos de conversación.

En cuanto a la obra de teatro, es una auténtica lástima, además de una injusticia, que no se represente en las tablas. La inversión es mínima, una nómina de cuatro actores es más que suficiente. Los gastos en vestuario o decorado prácticamente nulos. Sin embargo, la fuerza trágica de la historia que se nos cuenta bien justifica una representación que asegura un impacto brutal en el público. Parece mentira que siga habiendo personas tan miserables en el universo pero, a poco que uno vea un telediario, se da cuenta de que la realidad supera la ficción. Hay gente tan miserable que goza con el sufrimiento del prójimo hasta el punto de apostar la silla de ruedas de su hijo con tal de ver el sufrimiento de su exmujer.

Sí, eso es lo que se cuenta en esta obra de teatro. Una partida de cartas a vida o muerte en la que el resultado va mucho más allá de un simple juego. Y esto enlaza, como decíamos, con el profundo conocimiento del autor del mundo que nos rodea. Lamentablemente, la ludopatía empieza a ser un problema equiparable al de las drogas o el alcohol. Sin embargo, ya no vemos o escuchamos anuncios de tabaco o bebidas y sí sufrimos un bombardeo permanente de casas de juego, loterías, bingos en Internet… Villacís mete el dedo en la llaga de lleno y denuncia a su manera esta preocupante realidad.

No les voy a contar más porque no sería justo que mi modesta reseña pretendiera ocupar más que la certera y atinada introducción del profesor Arias Urrutia. Deben ser los lectores los que disfruten una obra de teatro que se lee de un tirón. A poco largo que sea el viaje, la habrán acabado en su destino en caso de subir a un tren o a un avión. En la cubierta, una enigmática y veterana jugadora tiene la mirada perdida porque no mira hacia fuera, sino a su corazón para que sea este el que guíe su jugada. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Teatro y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s