Ácido almíbar, de Rafael Soler


 
Clasificación: Poesía
Editorial: Vitruvio / Colección Baños del CarmenÁcido almíbar, de Rafael Soler

Si el amor tiene sus edades y la poesía es expresión, muchas veces, de ese amor. La poesía, evidentemente, también tiene sus edades. Digo esto porque no es lo mismo leer a un poeta veinteañero, que a uno madurito o a otro en etapas posteriores. Tampoco es lo mismo leer al mismo poeta en su primera etapa que en la última. Un caso que me viene a la cabeza es el de Juan Ramón Jiménez, más por conocido de todos que por exclusivo. Es decir, vayamos al autor que vayamos, sea poeta, ensayista o novelista su obra primera será muy distinta a la última.

En el libro que hoy recomendamos, Ácido almíbar, de Rafael Soler –Ediciones Vitruvio / Colección Baños del Carmen- encontramos un amor de vuelta, ese amor que tiene el resabio del desengaño, del desencanto y de la traición. También, la sabiduría de la madurez, la voz de la experiencia, la ironía del que sabe lo que hay detrás del telón y ve como los ingenuos enamorados creen en él sin darse cuenta del final casi inexorable del juego. Recuerdo un viejo refrán de una persona muy querida que dice: <Creen las modistillas casaderas que con el matrimonio van al cielo // Dejan el purgatorio y van al infierno> Un poco es esa voz la que van a encontrar en el libro. Una voz que se aproxima mucho a la de los poemas, ya sean con o sin música, de Joaquín Sabina pero con un tono más elegante y poético.

Me ha sorprendido que la voz que apela desencantada, casi siempre, a la pareja, no al lector, puede ser, a veces, masculina; otras, femenina. Es decir, que el desencanto no entiende de géneros y sí de agotamiento de algo bonito en un principio que se va degradando, desembocando en la desilusión y el reproche.

Me han gustado los poemas que hablan a ese joven que fuimos y que nos recuerda la tendencia absurda y contumaz a enamorarnos de quien no debemos a sabiendas de que nos ignora. Ya digo que el joven al que se apela suele estar, de alguna manera, presente en el poema pero es tan infalible la sabiduría que se transmite que esta podría ser aplicable a un porcentaje tan alto que casi cualquier lector quedará incluido.

Hay algún poema que podría no considerarse de tema amoroso pero que, en sentido amplio sí que lo es, ya que la amistad es amor, y hay relaciones laborales que pueden llevar al odio que es lo opuesto al amor, con lo cual, se podría considerar desamor.
Formalmente, como suele ocurrir con la poesía y con los conciertos, se queda uno con ganas de más, lástima que Rafael Soler no esté sobre un escenario para poder demandarle algún bis que, sin duda, llegará en libros posteriores. Seguro, igual de interesantes, igual de sugerentes e igual de ligeros, como es propio de los libros de poesía. Con lo cual, las ganas de más poemas seguirán por siempre jamás. La presentación es la propia de la Colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio. Un fondo negro y elegante con tipografía en blanco que nos recuerdan al traje de gala de las grandes ocasiones. Seña de identidad compartida con la Colección Letras Hispánicas de Cátedra. Cuando vean un libro con esta estética den por hecho que están ante una edición muy cuidada y ante una garantía de calidad.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y Literatura

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