Poesía y Narrativa Hispanoamericana del siglo XXI, compilador Leo Zelada


 Clasificación: Antología

Editorial: Lord Byronantología

 

En una breve introducción el compilador de la obra presenta esta antología como un nuevo paradigma literario que rompe con las estéticas anteriores que ya se han agotado. Habla de una gaseosa posvanguardia que se viene a superar si bien reconoce que los cimientos son los de la modernidad que se intenta superar. Evidente, ya que el paso siguiente siempre tendrá como punto de partida el anterior.

Nada menos que 68 autores entre poetas y narradores que nos presentan un panorama variopinto y polifónico que aporta voces de los cuatro puntos cardinales tanto femeninas, como masculinas.

Es imposible abordar a todos los autores con lo que me limitaré a hacer un pequeño subrayado que incida en los poemas y relatos que, por un motivo u otro, me han llamado más la atención.

“Corinto” de Rina Tapia de Guzmán plasma en sus versos barrocos una auténtica columna salomónica que se retuerce en una torsión imposible para una columna vertebral.

Me gustan los aromas a Teresa de Jesús del verso y en el dolor me dueles, que encontramos en “Trópico de corazón” que a su vez dialoga con Vicente Aleixandre. Un poema que rezuma recursos literarios como la anáfora, la reticencia o la derivación del verso señalado. Felicitamos a Lil Picardo por su técnica.

Más místicos e intertextuales todavía son los versos de Jose Ben-Kotel en su “Acto de Fe de Luis de León” un poema que nos remonta al propio poeta y religioso renacentista y, si me apuran, al propio Mester de Clerecía y esa preciosa definición de Antonio Machado plasmó en otro verso, los negros surcos sobre pardas sementeras que nos aportan una preciosa metáfora de las líneas escritas en tinta sobre los envejecidos y pardos pergaminos.

Vuelvo a encontrarme a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa de Jesús en el misticismo ascendente del vuelo de la gaviota de Fátima Martínez en “Ser gaviota” versos que, al igual que pasara con los de ambos santos, elevan el espíritu y animan a extender las alas sin miedos ni reservas. Muy acertados también los grises que plantea en su “Remedo a Lao Tsé”, unos grises que no surgen de combinar el lado claro y el oscuro de una misma persona sino de la amistad entre la perfección y la imperfección. Por ejemplo del que impulsa al que frena. Es decir, de un amigo o amiga que pone y otro u otra que quita.

Cierra la antología el apartado narrativo. Hilda Figueroa nos regala un cuento de toques oníricos y alegóricos en su “35 MM” un relato que narra una muerte, o varias, ya que una y otra se encadenan en un gesto de gran belleza mística, el de dar la vida por alguien. Siempre me gustó más la interpretación de ese dar la vida por alguien no en el sentido literal sino en el de el afán diario de entregarse a otra persona en detalles y cuidados. De estar pendiente del otro en actos tangibles que aporten más que una entrega mucho más poética, qué duda cabe, más generosa, pero menos productiva.

Como todo copioso banquete, el punto final no podría ser otro que el retrete. Recuerdo una charla con un catedrático en la que me expuso una muy convincente argumentación según la cual la mejor ubicación para algunos autores, recuerdo que citó a James Joyce y a Francisco de Quevedo pero bien podría haber citado también a Rebelais como hace Charly Martinez –he respetado en los nombres la ortografía del ejemplar- en este colofón titulado “Confesión”. Retomo el hilo de lo dicho, decía en su argumentación el catedrático que la ubicación idónea para todos ellos era el cuarto de baño. Si leen este relato final entenderán perfectamente la naturaleza de este tipo de literatura que contrasta con el lirismo místico de otros versos aparecidos en el libro.

Insistimos en las pistas que aporta el ejemplar sobre la búsqueda de estéticas y temas que definan este fin de milenio que posiblemente acabe así etiquetado en los libros de literatura y de historia dentro de algunos años. Ya que este término empieza a cobrar fuerza y al no bautizar expresamente Leo Zelada al nuevo paradigma me he permitido la libertad de proponer un nombre.

Formalmente se trata de un libro ligero y flexible de pastas satinadas  en la que se impone el color blanco, ya que el fondo es blanco y el predominante en la imagen de cubierta también. El efecto es bonito y minimalista ya que las rotulaciones en negro remiten a esa corriente estética.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura    

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