In Memoriam Gabriel García Márquez


Otro exponente del boom

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor en Lengua y LiteraturaGabriel-Garcia-Marquez

Van cayendo uno tras otro como si fueran un castillo de naipes. Poco se está hablando hoy del boom de la literatura que supuso una nueva etapa creativa e ideológica tanto en Hispanoamérica como en España.
El boom, al que pertenecía Gabriel García Márquez suponía la superación de una etapa de dictaduras y el inicio de las democracias. Nuevas ideas que llegaban vía Espasa Calpe o Seix Barral, es decir, Buenos Aires, Barcelona, Madrid… y que cambiaron ideas y opiniones.
Aquí, otro exponente fallecido recientemente -Adolfo Suárez- lidiaba con problemas políticos de gran índole mientras que los escritores del lado de allá, como diría Julio Cortázar escribían un realismo mágico que rompía moldes.
Sin embargo, el que ganó los laureles del Premio Nobel de Literatura fue García Márquez gracias a Cien años de soledad, una obra en la que no terminaba de creer ni siquiera él mismo.
Su obra favorita, El amor en los tiempos de cólera, es recomendación del propio autor. Un gran escritor y periodista que relata aquellos años difíciles en Vivir para contarla. Unas memorias que nos llevan a una Colombia convulsa y peligrosa en la que un jovenzuelo periodista pasaba las noches en la redacción del periódico con las manos llenas de tinta, muchas veces muerto de miedo porque se le había hecho tarde para volver a casa.
En definitiva, un periodista de raza y vocación que nos ha legado unas cuantas líneas –es ironía- en negro sobre blanco que merecen la pena.
Recomiendo también su gran carta de amor, aquella que dice, <Te quiero no por quien eres, si no por quien soy cuando estoy a tu lado>, su despedida oficial porque sabía, ya desde hace mucho, que su fin llegaba. Si no el físico, sí el que le permitiera seguir llenando folios en blanco sin faltar a la responsabilidad que suponía que le concedieran el Premio Nobel a edad tan temprana.
Quedan sus libros, quedan sus escritos, y ahora comienza la investigación, supongo, de papeles y más papeles que irán saliendo a la luz con la tranquilidad de que ya le dará igual lo que los demás puedan decir.
Descanse en paz su cuerpo que sus libros son inmortales.

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