El Niño de la Bola, de Pedro Antonio de Alarcón


La España del XIX

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y LiteraturaEl Niño de la Bola, de Pedro Antonio de Alarcón

 

Si consideramos injusta la crisis y las condiciones actuales de los banqueros, no hace tanto tiempo la catástrofe a la que estaban destinados los que necesitaban un préstamo era la que encontramos en El Niño de la Bola, de Pedro Antonio de Alarcón –Editorial Cátedra / Letras Hispánicas-

No es quizá lo principal del argumento, pero sí que pone a uno en pie de guerra ver cómo un hidalgo forma una partida de hombres para luchar contra los franceses durante las guerras napoleónicas. Los gastos le llevan a una sucesión de préstamos que culminan con la ruina absoluta y la muerte del hidalgo de manera que su hijo quede pobre y huérfano, en manos de un hombre de bien, un cura de aldea que se hace cargo de un niño medio loco que solamente habla con la imagen de un Niño de la Bola –La representación que muchos de ustedes habrán visto de un Niño Jesús con una bola en la mano que simboliza su dominio sobre el planeta-

La historia va evolucionando en una historia de amor imposible que tiene algo de Romeo y Julieta ya que el jovenzuelo se enamora, nada menos, que de la hija del prestamista que arruinó y, de alguna manera, asesinó a su padre.

Como nos descubre Ignacio Javier López en su excelente estudio, auténtica seña de identidad de la colección y argumento de peso a la hora de comprar los libros de Cátedra, la novela tiene mucho del romanticismo que se acababa y anticipa el realismo que vendría en otras obras en las que el clero tiene mucho peso, La Regenta, de Leopoldo Alas Clarín o Los Pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán. Tienen en común las tres su propia visión del clero y cada una lo enfoca a su manera.

En fin, se trata de una literatura que se lee hoy en día con gusto casi arqueológico en el que términos como <estar en sazón> nos remiten a una cultura pasada que hoy puede chocar pero que nos transporta a su vez a una frescura desbancada hoy en día a fuerza de engaño, maquillaje y sofisticación.

¿Qué realidad es mejor? Cada cual tiene su tiempo y es imposible querer regir los tiempos de hoy con la cultura del ayer. Sin embargo, resulta curioso y agradable conocer las normas y costumbres de la sociedad de nuestros antepasados. Por eso ya merece la pena leer el libro.

El aspecto formal es el propio de la colección, ya conocido. Fondo negro, letra de bolsillo, tamaño adecuado al formato, y en la cubierta, una ilustración que contrasta con el negro por su luz y colorido. Una imagen romántica de majos y bandoleros en la que podemos ver una muestra del vestuario que se describe en el relato. Que la disfruten.

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2 respuestas a El Niño de la Bola, de Pedro Antonio de Alarcón

  1. Enhorabuena por la reseña, Adolfo. Precisamente el miércoles 17 de julio contaré en mi página lasdosvidasdelaspalabras.com (de artículos y entrevistas a los académicos de la RAE y a los maestros de la Filología) con un largo artículo del profesor Ignacio Javier López presentando esa edición de la obra de Alarcón; estás invitado a leerlo. Saludos. JV.

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