El hombre aproximado, de Tristan Tzara


Mucho más que palabras sacadas de una bolsa

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literatura El hombre aproximado, de Tristan Tzara

Si alguien tiene una emergencia con San Valentín, y aunque sea poesía, es probable que no atine con el libro que hoy proponemos, ya que la ironía, el caos dadaísta del que este libro es uno de los máximos exponentes, podría haber sido un buen regalo de enamorados cuando estaba de moda pero hoy se antoja un regalo bastante original. Eso sí, según estudio reciente, los españoles somos muy poco originales a la hora de hacer regalos, por ahí sí que pueden jugar con el factor sorpresa.

Sin más preámbulos, les desvelamos que nuestra recomendación de hoy, El hombre aproximado, de Tristan Tzara –Editorial Cátedra / Letras Universales- supone la reedición de una de las obras claves de la vanguardia de principios del siglo XX en un autor que debería estudiarse mucho más a fondo, tal y como lo hace Alfredo Rodríguez López-Vázquez en la Introducción, en vez de tomarse a pitorreo algo que era en sí un pitorreo, pero que detrás tenía a gente erudita, muy culta, que sabía trabajar en equipo, que sabía crear un espectáculo de poesía, música y danza de primera magnitud sin darle la importancia que, con el transcurso de los años, hemos descubierto que tenía.

O puede que sí, que ellos ya fueran conscientes de la magnitud de su propuesta y que dejaran para la posteridad la gloria de ese hombre aproximado que es uno mismo después de muerto que sigue siendo uno mismo.

Y es que la propuesta del título ya daría para una tesis. ¿Quién es ese hombre aproximado? ¿Podría ser una mujer aproximada? ¿En el caso de una lectora, su próxima sería una mujer? A las dos preguntas que me he hecho yo mismo entiendo que sí, que se titula así pero realmente si hay una lectora, su doble sería ella misma tal y como se ve frente a cómo la vemos los demás. O esa amiga inseparable que todos y todas tenemos.

En definitiva, son poemas que hacen pensar bastante cuando se supone que las técnicas de escritura eran aleatorias, experimentales, y por tanto, intrascendentes. Me río yo de esa escritura al azar que alumbra criaturas como la que hoy ofrecemos a nuestros lectores.

Y si el movimiento surge como reacción al simbolismo y parnasianismo, como Alfredo Rodríguez nos desvela, esta poesía tiene en sí mucho de lo que se intenta superar. Son poemas muy musicales, muy rítmicos, de hecho, se recitaban con percusión y danza, por lo tanto, tan musicales como los de ese tal Paul Verlaine que decía aquello de la música ante todo.

Versos que dicen que uno está solo, ¿entonces quién es ese hombre aproximado? ¿El que toca la flauta unos pocos versos más adelante? Misterio por un lado, y claridad por otro, más a la luz de la introducción que ayudará bastante a entender el sentido de unas palabras que pueden sorprender leídas <a puerta fría>.

Por cierto, la edición es ideal para quien esté estudiando francés o para franceses que estén estudiando castellano, ya que es bilingüe y aporta mucho en este sentido.

Libro de auténtico bolsillo, flexible, ligero, en la presentación tradicional de Cátedra / Letras Universales, en concreto el volumen 477. En la cubierta Retrato de Tristan Tzara, de Robert Delaunay. En el interior también aparece el grabado que hiciera el pintor dadaísta por excelencia -Paul Klee- para este libro. Que lo disfruten.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Arte, Clásicos, Poesía y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s