Salvo la culpa, de Santiago Casero González


 

Realismo mágico, autor manchegosalvo la culpa

 

Más galardonado por sus relatos cortos que por los largos, Santiago Casero González irrumpe ahora con Salvo la culpa –Editorial Intangible-

Nacido en 1964, el autor imparte clases en el I.E.S. Miguel de Cervantes Saavedra de Alcázar de San Juan. Sin embargo, su literatura tiene algo de realismo mágico con toques oníricos que no nos hace pensar, ni mucho menos, en una literatura a lo Pedro Almodóvar. Mucho más próximo a Juan Rulfo en Pedro Páramo que a nuestro director de cine más internacional.

Salvo la culpa nos pone ante un funcionario con una misión. Para cumplirla lo primero que hacen es darle una pistola. Así, se tiene que desplazar a una zona lejana y yerma con toque de queda incluido. En el largo camino hasta su destino le acompaña Helga, de la que se enamorará inevitablemente. Es un amor de novela negra, de hostal de carretera apartado en medio de la nada más platónico que real.

La misión inicial de Aníbal, el protagonista, consiste en hacerse pasar por personas desaparecidas para confortar a familias desesperadas por la pérdida de un familiar y hasta de una mascota, ya que una de las veces se tiene que hacer pasar por un perro. Una misión bonita que ayuda a reconfortar a personas desesperadas. Hasta ahí todo va bien.

La cosa se va a complicar cuando, al final de la misión, tenga que encargarse de un traidor que ha cometido el grave pecado de confesar las miserias del sistema. Ahí saldrán a relucir los detalles más sucios de la condición humana. Nuestro lado más salvaje. Si me apuran, mucho más animal que cuando suplió al perro. Solamente los lectores más fieles, los que lleguen a lo más profundo de esta sórdida gruta, descubrirán todas esas miserias.

Al ser un libro digital diremos que el número de páginas es el adecuado para no hacerse demasiado largo y tampoco dejarnos con sensación de escasez. El autor ha optado por dar al final del texto algunas de las claves de la novela. Quizá habrá alguno de los lectores que preferirían leer dichas explicaciones al principio. Por eso lo comento. El fondo negro bañado por letras rojas nos habla de ese contraste entre la profundidad oscura de la ceguera, muy relevante en la novela y remarcada por unas espirales en blanco. El rojo de peligro y de pasión en las letras nos envía mensajes muy claros sobre el contenido que van a encontrar nuestros lectores.

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura

 

Para una lectura: tan filosófica como literaria.

Replicante identificado: Dr. Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

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