El asunto Lemoine, de Marcel Proust


Estafa finisecular

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literaturael-asunto-lemoine

Si nos asombramos de la corrupción que avanza puestos de manera firme en las preocupaciones de los españoles, en nuestra propuesta de hoy El asunto Lemoine, de Marcel Proust –Editorial Funambulista- descubriremos que la estafa a gran escala y el pelotazo rabioso ya estaban de moda en la Francia de principios del siglo XX y finales del XIX.

Lemoine fue un avispado personaje que consiguió convencer a los principales explotadores de las minas de diamante del mundo de que era capaz de fabricar la piedra preciosa a partir del carbón.

Se inventó una fábrica y asustó de tal manera a los principales magnates que obtuvo una poderosa suma de dinero a cambio de su silencio. Como buen estafador se fugó esquivando el juicio por su delito.

Marcel Proust, se hizo grande por su saga titulada En busca del tiempo perdido. Son célebres las magdalenas que evoca en el primer título, Por el camino de Swann. En esta serie encontramos a un Marcel Proust muy detallista de párrafo largo y profundas reflexiones. Por eso, nuestros lectores se verán sorprendidos por la brevedad y concisión de la obra que nos ocupa. Un estilo bastante ágil para lo que se llevaba entonces nos introduce en la parodia de autores que estaban en auge entonces, como Gustave Flaubert, Ernest Renan o Saint-Simon.

La propuesta es que estos escritores eran quienes firmaban los capítulos del libro, aunque realmente era el propio Proust quien los escribía parodiando la grandilocuencia y el academicismo de la época.

Otro de los asuntos del libro es la pompa cortesana que, pese a la Revolución Francesa, presidía aquellos tiempos. Lo que se conocía como “ecos de sociedad” está atinadamente parodiado y llevado al ridículo con maestría fiel a lo que se podía leer en la prensa de principios del XX tipo New York Times, Le Constitutionnel o Le Figaro.

Ahora que se han puesto de moda series como Gran Hotel o Downton Abbey, nuestros lectores podrán disfrutar de este libro escrito entonces y no de una literatura vintage que también tiene mucha aceptación y que, evidentemente, se ha tenido que documentar en los libros y periódicos de la época.

El aspecto formal nos lleva a un auténtico formato de bolsillo aunque en principio no conste como tal. Ligero, manejable y de poco más de cien páginas, el libro será tan fácil de leer como es fácil de comer un aperitivo a la salida de la Misa del domingo. La contrapartida es que se quedarán con ganas de más. Hasta el punto de que el libro termina con un “continuará” que nos deja en vilo a la espera de más material. En la cubierta, tres caballeros. Uno con chalina, otro con pajarita y el último con corbata leen atentamente unos documentos con cara de preocupación. La foto, en blanco y negro, sobre fondo crema nos lleva a la época que se relata. Por cierto, a pesar del tamaño, la letra es muy amigable.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Clásicos, Narrativa y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s