Muerte blanca, de Unni Lindell


Más misterios nórdicos

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y LiteraturaMuerte blanca, de Unni Lindell

 

Poco a poco, la literatura escandinava va ganando lectores y un hueco en el mercado editorial español. El exotismo de los nombres, tanto de lugares como de personajes es uno de los grandes atractivos de esta literatura. Puede parecer absurdo pero me gusta el sonido de la dicción y disfruto mucho cuando conozco a alguien que sabe pronunciar bien esos idiomas. Otra opción es ver películas de estos países en los que se pueda apreciar el idioma hablado por ellos mismos. En el caso del cine subtitulado, claro.

Sin más rodeos desvelamos que nuestra propuesta de hoy se titula Muerte blanca, de Unni Lindell –Editorial Siruela/Policiaca- Una novela llena de nieve tanto literal como figurada, ya que gira en torno un caso que rinde el enésimo homenaje a Blanca Nieves, y que se refiere a esa droga que tiene un aspecto similar.

Aprovechando la novela se trata también el problema de la inmigración de forma tangencial ya que la protagonista que resuelve el caso -Marian Dahle- es de rasgos orientales. Siendo chica, joven, “extranjera” y policía parece el foco ideal de todas la bromas. Sin embargo, en el título descubrimos que se trata de “El tercer caso de la agente Marian Dahle” quienes estén siguiendo la saga no deben perdérselo. Queda claro que la autora se ha decantado por esta heroína para romper una lanza a favor de la mujer trabajadora y de la inmigración.

La policía en general queda retratada como gente muy trabajadora que sacrifica su vida por una vocación. Generosos e incansables hacen grandes esfuerzos para resolver los casos y hacer una labor social que se antoja cada día más necesaria.

El tempo narrativo refleja lo arduo de las tareas de investigación con la suficiente habilidad para que no se traspase al lector la pesadez de estas labores. Hay un público, que también suele ser muy cinéfilo, que tiene predilección por el género policíaco. Es un ocio útil ya que suelen ser personas que a fuerza de ver o leer todos estos procesos, luego son capaces de resolver pequeños misterios domésticos y desenmascarar engaños.

Con este tipo de libros siempre me queda la duda de destacar el aspecto viajero ya que leyéndolos nos transportamos a otros entornos, en este caso Noruega, que disfrutamos aunque no sean libros de viajes en sí mismos. Es una de las gracias de la literatura universal ya que nos traslada sin necesidad de huelgas de aeropuertos, costos excesivos y problemas de idioma. Si más adelante nos animamos, pueden servir también para descubrirnos lugares diferentes para visitar cuando haya ocasión.

No hemos contado nada de la trama, no hemos desvelado ni siquiera el argumento, solo diremos que el bebé de la foto que aparece en la cubierta, en pañales y rubio querubín es el auténtico protagonista en ausencia, ya que las circunstancias de su muerte están muy presentes desde el principio al final de la narración. Tamaño cómodo, aunque no de bolsillo; pastas flexibles; un tacto brillante muy agradable y una letra amigable perfilan una edición que también tiene en cuenta al lector usuario de metro y autobús, ya que según sea el trayecto podrá leer un bloque o dos de texto, pequeñas escenas muy cinematográficas van saltando de un lugar a otro para mantener la tensión.

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Esta entrada fue publicada en Narrativa, Policíaco, Viajes y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Muerte blanca, de Unni Lindell

  1. Anónimo López dijo:

    Deberes cumplidos. Hablamos.

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