La reina de corazones, de Wilkie Collins


Entre el amor y el terror

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literaturala reina_corazones_big

Tengo la total seguridad de que si consigo transmitir a mis lectores el interés de este libro más de uno comprará seguro el ejemplar.

La reina de corazones, de Wilkie Collins –Clásicos del fondo Funambulista- nos narra una serie de relatos enmarcados dentro de otro tan apasionante o más que los que se enmarcan.

La protagonista, que debe el nombre de “reina de corazones” a una travesura en la que se disfrazaba de naipe, al quedar huérfana recibe una condición para heredar en el testamento de su padre. La joven debe pasar al menos seis semanas al año con uno de los dos tutores que se le asignen hasta llegar a la mayoría de edad. Jessie –nuestra preciosa reina de corazones- va cumpliendo la encomienda con su tío, uno de los dos tutores, hasta que éste muere. Es entonces cuando no le queda más remedio que pasar seis semanas de su vida en compañía de su otro tutor, un hombre mayor y viudo que vive con sus dos hermanos, mayores que él todavía, en The Glen Tower, un caserón perdido en Gales que no tiene vecinos en millas a la redonda.

El pobre Griffith, su anciano tutor, se ve tan superado que hace todo lo posible por amenizar la estancia de su tutelada. Así, intenta acondicionar una habitación para ella, compra un poni para que lo monte, un piano que pueda tocar en las lánguidas tardes de lluvia y una caja de libros para que pueda entretenerse con la lectura.

Sorprendentemente, la joven no tiene ningún interés por la habitación y decide acomodarse en una de las más lúgubres y siniestras, el piano queda abandonado cogiendo polvo, los libros en su caja y es el poni el que despierta su interés, saliendo a montar casi a diario.

La cosa se complica cuando el hijo de Griffith que ha sido herido en la guerra y sabe de la estancia de Jessie, escribe a su padre diciéndole que está perdidamente enamorado de la chica y que tiene que retenerla en la casona hasta su llegada con el fin de que pueda declararle su amor.

Desgraciadamente, las seis semanas están a punto de cumplirse y todo está en contra del joven militar, pero Jessie ha abierto la caja de libros y tiene una conversación con Griffith. A ella no le interesan esos libros, lo que le llamaría la atención es conocer las historias que los tres ancianos le pueden contar. Griffith ve el cielo abierto y teje una trama para que los tres hermanos escriban diez relatos y así dar tiempo a la llegada de su hijo. ¿Lo conseguirán? Desde luego, el reto se plantea interesante.

Los relatos tienen la virtud de combinar el terror y el amor de modo que no resultan dulzones y se antojan muy apropiados para los adolescentes. Además, un profesor podría seleccionar algunos de ellos y ofrecerlos como lectura en clase con la seguridad de que al final la mayoría leerá el libro entero.

El aspecto formal es muy interesante, preside la cubierta la imagen de una chica vestida de colores muy oscuros con los ojos entrecerrados, al parecer, en trance de amor. Ella está apoyada de un muro. Tras la puerta del mismo se ve a dos jóvenes jugueteando amorosamente con una flor. En definitiva, quinientas páginas de letra generosa que irán pasando casi sin que nos demos cuenta. Seguro que se les hacen cortas.

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