La letra perdida, de Fernando López Guisado


Hoy se presenta La letra perdida en el Café Comercial de Madrid

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literatura

En este Madrid “absurdo, brillante y hambriento” según Valle-Inclán vamos a tener la oportunidad de disfrutar de luces, hambre y no sé si algún absurdo cien años después.

Luces, porque el Café Comercial de la madrileña plaza de Bilbao destaca por la luz y el calor que regala a la ciudadanía en las gélidas noches de noviembre. No se pierdan la cita esta tarde, a las 19:30 horas. Hambre porque la crisis nos pone a dieta obligatoria a más de uno, pero también hambre de poesía, hambre de sentimientos y hambre de lectores para que no falte uno en esta ocasión. Y dirán mis lectores, “¿qué tiene de absurdo la presentación de un poemario?” Absurdo es que un poeta de la categoría de Fernando López Guisado no esté ya entre los favoritos de muchos lectores. Absurdo es que para que una buena obra tenga relevancia hagan falta, ya no un padrino, sino un ramillete de ellos. Si no, simplemente no se existe, aunque se escriba la mejor obra de todos los tiempos.

La letra perdida, de Fernando López Guisado –Ediciones Vitruvio- es un vendaval en el que el lector se ve envuelto desde la primera página hasta la última. A veces parece que la tormenta se amansa y el amor nos arropa y acuna en momentos de especial sensibilidad. Pero pronto vuelve la desesperanza, la crispación ante la injusticia, el negro de la cubierta que nos lleva a la dura realidad de la muerte y parece que ya no podremos escapar del vendaval.

Serán muchos los lectores que se vean reflejados en ese oficinista que sueña con el éxito y que día a día va dándose cuenta de que la realidad es muy distinta a la de sus sueños.

Como buen poeta, Fernando domina el lenguaje. Dice lo que quiere decir con precisión de tirador de arco, y lo dice con belleza cuando quiere inspirarla, con dureza en el momento preciso y siempre, con el ritmo adecuado a lo que está escribiendo. Destaco sin duda el ritmo que el poeta imprime a este libro, un ritmo que nos marca el paso en medio de la lectura, y si nos descuidamos, marca hasta el ritmo de nuestro corazón.

Otras reseñas destacan que la poesía de Fernando López Guisado es hija de los años 80 y es verdad. Los que hemos vivido la infancia en esos años nos sentiremos más próximos a sus guiños que lectores más mayores, los jóvenes los disfrutarán igualmente porque la juventud de hoy es heredera de la nuestra.

En el aspecto formal destaca la brevedad. El poeta ha apostado por dejarnos con ganas de más ante el riesgo de cansarnos. Por eso le rogamos que no pare, que siga regalándonos su literatura, ya sea en forma de libro, ya en su bitácora Buenas Noches Nueva Orleans, porque estoy seguro de que quien lea La letra perdida seguirá leyendo al poeta.

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2 respuestas a La letra perdida, de Fernando López Guisado

  1. Querido Adolfo. Muchas gracias por tu bella foto, y por esta preciosa reseña que capta muchas cosas del libro que tanto me sorprenden como me acarician el alma. Siempre fiel a tu rincón.

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