Las voces bajas, de Manuel Rivas


 

 

Poesía con forma de memorias

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literatura

 

Los que somos lectores de narrativa y poesía a veces tenemos cierta reticencia por el ensayo, en cualquiera de sus subdivisiones. Sin embargo, las memorias de escritores suelen leerse como una novela y nos hacen sentir una proximidad con los autores que de alguna manera ya se consigue en su obra de ficción.

Las voces bajas, de Manuel Rivas –Editorial Alfaguara- están escritas con amor de hermano e hijo y son un auténtico homenaje a la familia.

Las ilustraciones que aporta, unidas al relato de un sinfín de anécdotas familiares y profesionales nos transmiten sensaciones muy íntimas, similares a las que tenemos ante los cuadros de Vermeer, unido todo ello a la ambientación gallega tan propicia al intimismo y la nostalgia.

Si hay algún pero que ponerle a esta obra es que se nos hace corta, que nos deja con ganas de más. Se interrumpe allá por los primeros días de la transición, o por los últimos de la dictadura y nos deja con la incógnita de lo que ocurriera después.

Atención señores periodistas, el autor, que es un poeta que cuando escribe en prosa, suena a poesía también, nos regala unas páginas preciosas sobre nuestra profesión. Como esas en las que hace un homenaje a los heroicos enlaces que llevan los periódicos por toda la geografía superando tormentas, tempestades, nieves o vendavales. También el relato de la noche pasada en la redacción resultará especialmente bello y agradable a los amantes del periodismo.

Las voces bajas nos acercará a ese mundo gallego que no está a todas horas en el telediario como los catalanes o los vascos y que, quizás por eso, nos resulta más misterioso, más exótico y más entrañable. Un mundo de castaños y romerías, de concursos de pintura a la orilla del mar que en Madrid despierta un poco ese complejo de la falta de mar, de la vida en la gran urbe que nos deja huérfanos de naturaleza.

Galicia acoge y conforta. La lectura de este libro me ha acercado a esa tierra que siempre fue terreno amigo pisado por Valle-Inclán, por Castelao, por Rosalía de Castro, por Celso Emilio Ferreiro. Todos ellos pasean por el libro de Rivas como lecturas que han forjado a un gran escritor que redondea su obra con estas voces que susurrarán el alma de un gran pueblo a quien quiera escucharla.

Para nuestro protagonista de hoy fue un honor que un profesor de la Facultad de periodismo le corrigiera en voz alta diciendo, “esto no es periodismo, es literatura”. Una y otra se han dado la mano en un sinfín de escritores desde que existe la prensa diaria. Gracias a ella hemos podido disfrutar de grandísimas plumas que no solamente nos han legado la mejor literatura; sino también, el mejor periodismo.

El aspecto formal nos lleva a las hojas de un árbol que se ramifican. Cada una de ellas sirve de fondo a una fotografía, un recuerdo, un familiar o amigo que queda retratado con cariño extremo en este libro.

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2 respuestas a Las voces bajas, de Manuel Rivas

  1. La reseña incita a la lectura. Además, hace años que no leo nada de Manuel Rivas.
    Gracias, Adolfo.
    Un abrazo.

    • Mil gracias, Isabel. Decir que es su mejor libro sería demasiado. Estoy seguro que a los que os gusta Manuel Rivas os va a sorprender esta faceta. Si lo leyeras, cuéntame. Un abrazo

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