Esquelas de los vivos, de José María Garrido


 

 Los difuntos

 

Clasificación: Para lectores de poesía

Precio: Desconocido

Editorial: Huerga y Fierro

 

Dado que acaba de ser el día de difuntos, no podría ser más apropiado el libro que hoy proponemos. Eso sí, parece que de difícil adquisición ya que se trata de una tirada corta encargada por el propio autor.

Esquelas de los vivos, de José María Garrido –Editorial Huerga y Fierro- nos recuerda que todos vamos a pasar por el cementerio, los dandis, los yuppies, los pobres y los ricos. A todos nos invita a meditar sobre ese trance en el que quizás no pensamos aun sabiendo que debemos pasar por él tarde o temprano.

El autor hace gala de un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras con constantes alusiones, referencias e incluso con diálogos intertextuales con ellas. La figura de Adán aparece diseminada en todo el poema como un personaje clave para la interpretación del libro.

Pocas puertas o ventanas a la esperanza quedan abiertas, si acaso la satisfacción de ir enterrando a los nuestros con la dignidad merecida. Desde luego, se antoja una lectura propia de nuestro Siglo de Oro en el que las constantes alusiones a la brevedad de la vida nos recordaban que riquezas, juventud o lujos tienen fecha de caducidad.

En cuanto a la pintura, se me ocurre que nuestros lectores podrían acudir a Valdés Leal o a El sueño del caballero de Antonio de Pereda y Salgado. En este cuadro el joven goza de todos los placeres que la vida le puede proporcionar, dinero, armas, joyas… Sin embargo una calavera le recuerda que el final está a la vuelta de la esquina. En definitiva, las sensaciones tras leer el poemario de José María Garrido son muy similares a las que se tienen después de deleitarse con el cuadro que se puede visitar en el Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando sito en la calle Alcalá, muy cerca de la Puerta del Sol.

Es una pena que el minimalismo imperante en la poesía nos deje obras tan breves que cuando estamos empezando a cogerles el aire se nos terminan. Insisto en que el vocabulario es muy rico, las alusiones bíblicas, constantes y que quienes consigan hacerse con el libro tendrán una obra muy interesante en sus manos.

El aspecto formal, aparte del minimalismo señalado -menos de sesenta páginas- nos lleva a una enigmática parada de autobús en la que una mujer con gafas de sol accede a subir al que nosotros ocupamos, ¿será el que  nos transporte al otro lado de la orilla?

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura

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