La mujer es una isla, de Audur Ava Ólafsdóttir


Homenaje a nuestras lectoras

Clasificación: Ideal para las lectoras femeninas

Precio: 18,50 €

Editorial: Alfaguara

Decía en su día Julio Cortázar, de una manera un poco brusca, que hay litaratura macho y literatura hembra. Pasado el tiempo, creo que todo se va matizando un poco de manera que Lucía Etxebarría pueda tener lectores masculinos y Arturo Pérez-Reverte, lectoras femeninas sin ningún problema.

Dicho esto, hoy homenajeamos a nuestras lectoras con una novela en la que muchas podrán verse a ellas mismas o a una hija, nieta, incluso a una madre las lectoras más jóvenes. Ni que decir tiene que los chicos podrán ver reflejada de la misma manera a una madre, hermana, exmujer, etc.

Nuestra protagonista tiene treinta y tres años, es traductora y correctora, habla la friolera de once idiomas y tiene un marido que decide pedirle el divorcio el mismo día que su amante le comunica que no puede soportar una relación en la que él está enamorado y ella no. En esta tesitura aparecen dos personajes que van a llenar con creces todo el espacio que queda en su corazón. Por un lado, su amiga Audur, que se erige como su protectora; por otro, Tumi -su hijo sordomudo-, de quien se tiene que hacer cargo por un inoportuno accidente de Audur.

Mas allá de una historia entrañable en la que la protagonista va despertando su instinto maternal, la novela supone una reflexión certera sobre el destino. Podría parecer que la situación amorosa fuera a desencadenar un sinfín de mala noticias. Sin embargo, a falta de uno, gana dos premios consecutivos de lotería.

La obra también nos servirá para conocer la evolución de la nueva mujer, ya no madre trabajadora; sino madre soltera, como Audur o divorciada y liberada, como nuestra heroína. Una mujer a quien no se le viene el mundo encima a la hora de afrontar un divorcio, cosa que ve como la más normal del mundo.

Quizás para el lector o la lectora mediterráneos suponga demasiado natural la forma de ver las cosas que aparece en esta novela. De todos modos, se ve que los tiempos llevan a nuevos paradigmas sociales que va apuntando nuestra propuesta de hoy. Ante esto, los católicos nos encontramos en una situación en la que la realidad es cada día más distinta de nuestras creencias. Surge así la tesitura de si seguir fieles a nuestra fe, adaptarnos al mundo real y alejarnos cada vez más de Roma o intentar, desde dentro, que todo se acomode de forma que se pueda vivir en el mundo sin estar fuera de la ley de Dios.

El aspecto formal nos lleva a una nevada en blanco y negro que es superada claramente por el fucsia del abrigo de señora de una mujer que más que sufrir, parece disfrutar de la misma. Con los brazos extendidos es como si quisiera abarcar la grandeza de la naturaleza que viene del cielo.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura

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