Las uvas de la ira, de John Steinbeck


 

 

El Éxodo según Steinbeck

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

 

Aunque no lo hacemos a menudo, pedimos a nuestros lectores que tengan la paciencia de leer esta cita con la que abro la presentación de la propuesta de hoy Las uvas de la ira, de John Steinbeck –Alianza editorial-

“Los grandes propietarios, dirigiendo sus esfuerzos contra lo inmediato, el gobierno en expansión, la creciente unidad de los trabajadores; atacando los nuevos impuestos, los proyectos; sin darse cuenta de que estas cosas son resultados y no causas. Resultados, no causas; resultados, no causas. Las causas yacen en la más hondo y son sencillas: las causas son el hambre en un estómago, multiplicado por un millón; el hambre de una sola alma, hambre de felicidad y un poco de seguridad, multiplicada por un millón; músculos y mente pugnando por crecer, trabajar, crear, multiplicado por un millón.”

Llama la atención la incidencia del autor en repetir que todo es causa, no resultado. Parece mentira lo poco que se ha avanzado desde que se escribiera esta novela en 1939. Mejor dicho, se ha retrocedido mucho, ya que todos los avances de la segunda mitad del siglo XX, el progreso y el bienestar se van perdiendo hasta llegar a una situación que se va pareciendo, cada vez más, a aquella que relata el libro.

Hay que decir que hoy abordamos una de esas obras maestras que justifican la obtención del Premio Nobel de Literatura, galardón que obtuvo el escritor estadounidense en 1962. No podemos dejar de señalar la exitosa versión cinematográfica dirigida por John Ford que es otra obra maestra en sí misma.

Puestos a mencionar el palmarés, indicaremos que Las uvas de la ira fue distinguida con el Premio Pulitzer en 1940. Sabemos que hay quien opina que los premios no aseguran la buena literatura, pero si nuestros lectores tienen fe en mis escritos, entiendo que estamos ante una obra de gran relevancia, y no solamente por sus 686 páginas, que no deben asustar, ya que van cayendo tan rápido como las palomitas en el cine.

He mencionado el libro del Éxodo en el título porque el relato tiene mucho de búsqueda de la Tierra Prometida, de salida obligada al encuentro de un lugar mejor. Si a esto añadimos la figura de un Pastor, que ya no lo es, pero que aporta muchas reflexiones, el paralelismo no podía pasar desapercibido.

El enganche con nuestro día a día viene de esa fuerza de carácter, de esa fe en uno mismo que en esos durísimos años sacó a muchas personas a flote. Vimos el ejemplo europeo en Rehenes y hoy encontramos una situación muy dura también en el otro extremo del mundo. Entiendo que leer este tipo de novelas puede dar fuerzas para resistir. Por eso entiendo un acierto de Alianza recuperar la obra en estos momentos.

El aspecto formal nos lleva a un falso bolsillo que hace manejable un libro que en edición ordinaria tendría un tamaño y peso poco manejable. La letra se lee bien y la foto de cubierta nos presenta a un hombre caminando por el asfalto hacia la Tierra Prometida. Que lo disfruten.

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