Maldito sea Dostoievski, De Atiq Rahimi


 El problema de Afganistán con sabor a literatura

Clasificación: El lector erudito lo disfrutará mucho

Precio: 16,95 €

Editorial: Siruela

Cuando lei Gog, de Giovanni Papini, disfruté muchísimo el libro por la maestría de su prosa, y por la frivolidad del protagonista, pero con Maldito sea Dostoievski, de Atiq Rahimi –- he descubierto que el autor italiano estaba dialogando con un pasaje del Corán que se relata en su novela.

Aunque aquí no sea muy conocido, el autor –afincado en París- ha conseguido los laureles franceses del Goncourt y del festival de Cannes, ya que su obra está a caballo entre la literatura y el documental. Se trata de una literatura de referencias, y de ahí que su alusión al pasaje del Corán en el que se narra la profecía de Gog y Magog me haya servido para entender mucho más un libro que disfruté en su día a un nivel de lectura inferior al que proponía Giovanni Papini.

Esta literatura intertextual, o de referencias, la interpreta muy bien el autor de hoy, la más clara es  la de Crimen y Castigo, de Dostoievski. Con ese motivo, se plantea una novela en la que el protagonista –el bibliotecario Rasul- enferma de obsesión con la lectura de la obra, replicando al detalle el delito por excelencia de la literatura rusa. Les sonará, cómo no, a nuestro inmortal Quijote.

Y en esta tela de araña de literaturas encontramos el telón de fondo de uno de los paises más peligrosos, Kabul. No extraña que Rahimi se haya ido a vivir a París para huir de aquel infierno que relata con maestría. Tampoco que la locura esté a la orden del día en un país en guerra constante.

Descubrimos en el relato que el burka, además de un fastidio para la mujer, puede ser un aliado, ya que les permite ocultar la identidad, una caja llena de joyas o una pistola y facilita un caos en el que es casi imposible localizar a una de ellas. Se convierten así en las embozadas del siglo XXI, como en su día lo fueron los galanes de nuestro teatro del siglo de oro.

Con gran habilidad, el autor combina el dramatismo bélico con un toque de literatura de enredo que da un toque humoristico a la obra de la que adolece Crimen y Castigo.

Me he dado cuenta de que una lectura exigente de estas obras nos llevaría a releer todas las referencias que, poco a poco, hemos mencionado. Así, el aspecto formal manejable, colores ocres del desierto, nos permiten una lectura ligera, como podría ser la prenda masculina que aparece en el tercio inferior, parecido a una bata de almacén,  en la que todas estas referencias nos facilita conocer muchas obras sin necesidad de leerlas; o una lectura pesada y espesa tipo burka, que nos obligaría a leer todo lo aludido, pero que nos enriquecería y nos llevaría a los clásicos. Eso también son palabras mayores. Por cierto, el diseño gráfico es de Gloria Gauger, que ha realizado un trabajo excelente.

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura

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