Alehop, de José Antonio Fortuny



Una parábola del siglo XXI

 

Clasificación: Para todos los públicos

Precio: 19 €

Editorial: Funambulista

 

¿Qué puede tener que ver el circo con la tercera edad? Se preguntarán nuestros lectores. Pues mucho, según la última pirueta de José Antonio Fortuny, ya que ambos protagonizan su nueva novela.

Vayamos por partes. Por un lado, encontramos a una pareja anciana en la que la mujer se encuentra postrada en la cama y el marido, incapaz de ayudarle en sus problemas de movilidad, decide pedir ayuda en el Ayuntamiento a raíz de ver una noticia en el periódico. Hasta ahí, estamos en un problema cotidiano que el autor, pese a su juventud, tiene muy presente ya que sufre una enfermedad que también le tiene en una silla de ruedas.

Por otro lado, la cosa se complica cuando el circo aparece en el pueblo y, todos a una, se quedan fascinados con el espectáculo. Hasta el punto de que absorbe el presupuesto de la localidad sin que nadie se oponga, salvo el pobre anciano que ve cómo su mujer se queda sin ayuda porque el circo se come todo el presupuesto.

Con esta parábola del siglo XXI vemos la falta de sentido común de nuestra sociedad actual. Un mundo que prioriza aspectos mercantilistas y populacheros frente a los auténticos problemas. El circo bien podrían ser los bancos, la prima de riesgo, los banqueros, el fútbol o un sinfín de beneficiarios que se comen los presupuestos dejando al contribuyente como protagonista del recorte. Ese recorte que le quita una parte del sueldo, le sube el precio de la gasolina, le quita la paga extra y culmina en el despido.

Con este panorama, el lector se convierte en un cómplice incondicinal en este Alehop, de José Antonio Fortuny –Editorial Funambulista- que se lee de un tirón. Parecido como ya hemos dicho a las parábolas del Nuevo Testamento. Sobre todo, por la fuerte carga moral de la obra.

Eso sí, la novela no está exenta de un sentido del humor irónico y mordaz que convierte en auténticos peleles a políticos y oposición. Marionetas en manos del empresario del circo a quien dan lo que pida con tal de tener al pueblo contento y ocupado. Parece una ironía pero nos tememos que tiene una fuerte carga de realidad. El político quiere votos, y los votos vienen de la mano del pueblo. El silogismo se completa de la siguiente manera. Si tengo al pueblo entretenido y contento ganaré las elecciones.

El aspecto fromal nos remite a un equilibrista en la cuerda floja que bien podría ser Mariano Rajoy intentando sacar este país a flote, quizás nuestros lectores no lo vean así. En todo caso, lo mejor será acercarse a una librería y sacar conclusiones propias.

 

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor en Lengua y Literatura

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