Bailes de medio siglo, de Martín Sotelo


Celos

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  en Lengua y Literatura

 

Decía Miguel de Unamuno que el pecado nacional es la envidia. Y poco han cambiado las cosas desde entonces, sobre todo, si los celos pueden ser considerados también como envidia de un amor que se da a otro en vez de a uno, a quien realmente considera el interesado que le corresponde.

Bailes de medio siglo, de Martín Sotelo –Nocturna ediciones- relata la crónica de la violencia de género desde un punto de vista intertextual. Nos explicamos, sobre todo, en lo relativo a la intertextualidad que quizás a algunos de nuestros lectores les suene a palabreja técnica. Consiste dicha intertextualidad en un diálogo que el autor al que leemos entabla con otros autores.

Por ejemplo, se ha señalado a Faulkner y a Onetti, también a Dostoievski en lo referente al crimen y al castigo que se relata. Otra referencia podría ser Akhenaton, de Naguib Mahfuz en lo referente a que unos hechos sean relatados por diferentes testigos en los que cada cual va dando su versión. En última instancia, estaríamos volviendo al perspectivismo del Quijote, donde lo que para uno es una vacía de afeitar para otros es el Yelmo de Mambrino. Recuperamos la idea inicial de que poco ha cambiado nuestro mundo en algunos aspectos, ya que lo que para unos es rescate, para otros es un préstamo.

Paradojas de la vida, decimos que el siglo XXI nos está cambiando hábitos y que traerá nuevos valores, y por otro lado, vemos que hay cosas que no cambian por mucho que pasen los años.

Cuanto más se lee, más se disfruta la intertextualidad. Por ejemplo, quien haya leído Crimen y castigo, podrá verificar esa relación con el autor ruso. Quien no, tendrá la ocasión de disfrutar de la versión de un clásico en letras más actuales y asimilables para el lector moderno.

Pero el sentido último del autor va mucho más allá de estos diálogos. Entendemos que su intención última es la de poner el dedo en una de las llagas más sangrantes de hoy en día. Está claro que el gran problema de hoy es el paro, la bajada de sueldo, los recortes en general. Pero detrás de esto, y con el terrorismo en tregua y la drogadicción en decadencia, una de las lacras de nuestra sociedad es el asesinato de mujeres y algún hombre a manos de sus parejas, por esos celos, por esa envidia unamuniana que sigue siendo el pecado nacional.

Ha estado también muy acertado Martín Sotelo en poner el foco en el asesino, que todos vemos como un malvado. En relatar el calvario que vive el marido “cornudo”- y aquí la intertextualidad evidente es con nuestros grandes autores del Siglo de Oro- hasta que finalmente se precipita el terrible final.

En definitiva, descubrimos que todos son víctimas, que el malvado asesino –que muchas veces ni siquiera es cornudo- suele llevar a sus espaldas una cruz descomunal, proporcional en el sufrimiento y la posterior cárcel a su asesinato. Una auténtica crónica negra basada en hechos reales.

El aspecto formal, en blanco y negro, con una escena otoñal y desoladora en la que una pareja confidente descansa en un banco, nos muestra que el caramelo del amor suele ir envuelto en un papel muy amargo.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Narrativa y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s