Busca mi rostro


 

¿Principio de siglo o Fin-de-siglo?

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

 

Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán siempre ha tenido que lidiar con el Sambenito de que tenía muchas reflexiones que entorpecían el hilo de la narración y desviaban la atención del argumento.

Sin embargo, dos de mis autores favoritos, por un lado, Javier Marías; por otro, Ignacio del Valle, autor de Busca mi rostro –Editorial Plaza y Janés- que es la obra que hoy reseñamos, cobran para mí especial valor porque son autores que le hacen pensar a uno.

Esas reflexiones pueden hacer que perdamos el hilo de la lectura, es cierto, pero abrirán nuestra mente, confirmarán lo que ya creíamos o nos invitarán a tener una nueva visión de algo que considerábamos zanjado. Para mí, es la mejor manera de leer un libro de filosofía. No se podrá etiquetar de ciencia como si se leyera a Schopenhauer o a Nietzsche, pero a cambio disfrutaremos de una historia que nos gusta y atrapa a la vez que remueve nuestros cerebros.

“-¿Busca algo en especial? / -Solo busco” Esta pregunta y respuesta definen por ellas solas el perfil de muchos de los hombres y mujeres de este principio o fin-de-siglo, como prefieran, que estamos viviendo.

Recuerdo que cierto profesor para definirme lo hizo así, estás buscando y eso ya es más que lo que hace la mayoría. Con los años creo que somos más los que buscamos, algunos algo muy concreto, otros simplemente tenemos curiosidad por saber qué nos deparará el Siglo XXI.

Otro acierto de Ignacio del Valle es haber elegido un tema bélico que tiene demanda ahora mismo. Un lector me preguntó el otro día por libros sobre el conflicto balcánico. Si me está leyendo, que busque este libro que no es exactamente uno más sobre el periodo, sino que enlaza la actualidad con aquello, y lo hace con maestría y verosimilitud, algo que se agradece enormemente en los que amamos el género novelístico.

Otra novedad de Ignacio del Valle en Busca mi rostro es la introducción de un personaje femenino -Erin Sohr- que suaviza la dureza de la labor entre bélica y policiaca de los hombres. En ella se personifica el miedo del soldado, del investigador, que supongo que también pasan ellos, pero que el autor ha reflejado de esa manera. Mucho más verosímil esto que los videojuegos en los que el miedo de estas labores, tan necesarias, brilla por su ausencia.

La acción se mueve entre Nueva York y los Balcanes lo que vuelve a dar ideas a nuestros lectores viajeros a la hora de abrir el apetito con posibles destinos, siempre que sus bolsillos se lo permitan. Tal y como está el patio, otros tendremos unas vacaciones mucho más modestas, si las tenemos.

Habrá que conformarse con conocer a través de la lectura que es mucho más barato y a la postre, aporta conocimiento suficiente como para ambientar en Italia una de las Sonatas que escribiera Ramón María del Valle-Inclán sin haber visitado el país. Cualquiera de las cuatro muy recomendable, aunque mi favorita es la de estío, ambientada en México, lugar al que sí había viajado.

El aspecto formal nos remite al periodismo gráfico al que se dedica Erin Sohr, que junto a dos detectives y al malísimo Viktor, completa el cupo de protagonistas. Tamaño ideal para una lectura cómoda -letra generosa y formato estándar-  No tan voluminoso que no se pueda transportar fácilmente.

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