Hasta José Saramago fue un desconocido


La novela póstuma de José Saramago

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado
Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura
Es célebre la anécdota en la que un editor que rechazó Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez que  a los pocos años se tiraba de los pelos por la concesión del premio nobel de literatura al escritor colombiano, principalmente, por ese título.

Con Claraboya, de José Saramago –Editorial Alfaguara- pasó algo parecido, pero en este caso, José Saramago se negó a que se publicase hasta después de su muerte. Es la editorial Alfaguara la que hoy lo rescata para que todos los lectores que lo deseen puedan disfrutar de la que podría haber sido la primera gran novela del premio nobel portugués, que paradójicamente, se ha publicado la última.

Se trata de una obra profunda e intimista que nos presenta las idas y venidas de los vecinos de una comunidad, pero por favor, no se esperen nada parecido a la famosa serie televisiva en la que el humor es la nota dominante.

En este caso, los problemas del día a día, la imposibilidad de la comunicación y el estado depresivo posterior a la segunda guerra mundial marcan un tipo de narración que recuerda al existencialismo de Albert Camus, y a escritores españoles como Carmen Laforet, Camilo José Cela o Antonio Buero Vallejo. Es en esos años 50 donde se desarrolla la novela, y posiblemente, los años en los que se escribió la obra.

Por eso, la oferta de hoy se va a desmarcar de todas las novedades que se hayan escrito en este incipiente siglo XXI, y nos brindan la oportunidad de leer una obra inédita con el sabor añejo de los escritores que hemos citado. Por supuesto, también de José Saramago. Su literatura es la que más presente está en la obra.

Diálogos profundos, personajes sencillos pero un poco filósofos, intertextualidad con autores como Fernando Pessoa, son señas de identidad constantes en la obra de uno de los mejores escritores del país vecino, sin duda alguna.

Destacamos también la sentida introducción de Pilar del Río, presidenta de la fundación José Saramago.

El aspecto formal nos presenta un fondo amarillo en el que se proyecta una sombra gigante de un hombre diminuto… Por cierto, una claraboya es una ventana abierta en el techo, frecuente en los edificios religiosos. Esa luz que entra desde el cielo es la que ilumina a los personajes del libro, y de quien se anime a leerlo. El tamaño es manejable aunque no de bolsillo.

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5 respuestas a Hasta José Saramago fue un desconocido

  1. Tuve el honor de asistir a varias conferencias de Saramago en su tiempo. Siempre me ha parecido un genio. Aunque no se le entendía nada al hablar :D. Gracias por traer a colación esta novedad editorial. Saludos desde las noches de Nueva Orleans.

    • Además, traes también a colación las triste verdad editorial de muchas obras estupendas que caen bajo las botas de gente ávida de dinero rápido.

      • La próxima reseña será sobre Max Frisch, otro que, decepcionado de la crítica, quemó todos sus escritos. Menos mal que luego recapacitó y legó a la posteridad grandes obras de la literatura suiza. Supongo que los comienzos no son fáciles para casi nadie. Un abrazo

  2. Elmer dijo:

    Solo una aclaración: Pilar del Río, amén de presidenta de la Fundación Saramago, es la viuda y traductora al español de su obra.

  3. Efectivamente, una gran labor la suya. Gracias por el apunte que da más información a nuestros lectores

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