Nostalgia setentera


Aquellos maravillosos años a la soviética

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

Aunque su autor reniega del término desde los primeros compases del libro, yo creo sinceramente que si hay una palabra que define al libro que hoy nos ocupa, esa es nostalgia.

Así, en Nacido en la URSS, de Vasile Ernu –Editorial Akal- encontraremos un montón de datos e ideas asimilables a esos correos nostálgicos en los que rememoramos las cartillas Rubio, el cola cao, los lapiceros Festival, los rotuladores Carioca, las bicicletas BH… Esa entrañable infancia que para nosotros está compuesta por ese universo, tiene su equivalente soviético en el libro que hoy reseñamos.

Supongo que algunas de las cosas que narra Vasile Ernu serán más parecidas a la infancia de nuestros padres –que vivieron la infancia y la juventud durante el franquismo-, que para nosotros –me encuentro entre los que vivimos aquellos últimos años de Franco, bastante descafeinados, según cuentan, que culminaron en la transición-

En todo caso, será un libro muy divertido para comparar la infancia en los años 70 en la antigua Unión Soviética, frente a la que vivimos aquí, en la que los chicles no eran, en absoluto, un artículo de lujo, y si hay algo que deseábamos en uno y otro lado, eso eran los pantalones vaqueros.

Leyendo el libro me he acordado mucho de mis amigos Sandra y Marcos, nacidos en Cuba, que relataban anécdotas muy parecidas a las de Nacido en la URSS.

Para el lector cubano, posiblemente también para el húngaro, o el rumano, que hoy vivan en España, sí que será un libro que les recuerde intensamente esa infancia difícil, que paradójicamente, no recuerdan con frustración o tristeza. La gran aportación de estas memorias es que, a pesar de las durísimas circunstancias, aquellos niños fueron posiblemente más felices que los de Estados Unidos, que tenían todo a su alcance, y de todos modos estaban insatisfechos. Un claro ejemplo sería el de la inmortal serie televisiva Aquellos maravillosos años, que a la vista del contenido, fueron menos maravillosos que los de Vasile Ernu.

En el aspecto formal, parecerá que los lectores que se animen a llevar el libro por la calle, o el metro, portan en sus manos un documento confidencial, ya que la cubierta presenta un pasaporte soviético con otros papeles oficiales escaneados. Buena presentación y contenido nostálgico es el resumen de la lectura que les proponemos para este fin de semana. Que lo disfruten.

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