Ficción universitaria


Universidad, Erasmus y policía. Una mezcla explosiva

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

Quien lea Naturaleza casi muerta, de Carme Riera –Editorial Alfaguara- pensará que está ante una novela policiaca, si se llevara al cine se hablaría de thriller, un género muy de moda, ya no solo en Estados Unidos, sino también en España.

Más allá de eso, que es cierto que lo hay, a mí, que trabajo en la Universidad, me ha llamado mucho la atención el retrato del mundillo académico que hace la autora. Da un poco igual que se trate de la Universidad Autónoma de Barcelona o de la Universidad Complutense de Madrid, si me apuran, de alguna de las privadas. Cualquiera de ellas estará poblada por un universo de personas que Carme Riera retrata con maestría.

En su libro está la rectora que quiere tenerlo todo bajo control; el defensor del estudiante, que siempre se pondrá de parte de éstos, tengan o no razón; la decana, un poco en terreno de nadie; el profesor de vuelta de todo, al que lo único que le interesan son las piernas de las alumnas…

En fin, el libro que hoy nos ocupa se convierte en diversión indispensable para todos los que de una u otra manera estamos relacionados con la Universidad. Ojo, los alumnos posiblemente sean los que más disfruten la novela.

Y encontramos otro gran protagonista que no tiene nombre ni apellidos, pero que también está muy de moda hoy en día. Por un lado los medios de comunicación, por otro, las nuevas tecnologías.

Una novela que pretende retratar nuestro mundo no podría dejar de tener estos aspectos en cuenta. Así, el gran miedo de la cúpula universitaria es el revuelo mediático a cuenta de la desaparición de dos alumnos Erasmus. Ellos también eran necesarios en este retrato fidedigno de la universidad de nuestros días.

La cosa se complica cuando aparece un cuerpo muerto en los jardines del campus. Especialmente sangrantes son los deseos de la subcomisaria y de la encargada de las relaciones internacionales de la universidad para que el cuerpo sea de una prostituta, y no de ninguno de los alumnos desaparecidos. Por supuesto, les dejamos con la intriga.

En el aspecto formal encontramos una cubierta plagada de hojas secas y entre ellas una mano yacente. La belleza de los colores contrasta con la crudeza del título, Naturaleza casi muerta, y con la flacidez de la mano. La novela se lee de un tirón, así que no se pierdan nuestra próxima reseña, ya que para entonces posiblemente hayan liquidado esta.

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