Filosofía comparada


Por fin preguntas con respuestas

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor y profesor de Literatura

 

Nuevamente presentamos una propuesta que enfrenta a la razón científica y a otras razones. Si la semana pasada lo hacíamos a través de una historia de amor de la mano de Wilkie Collins, esta semana nos adentramos en un ensayo divulgativo, La música del mundo, de Javier Argüello –Editorial Galaxia Gutenberg-, a lasazón Premio Internacional de Ensayo Josep Palau i Fabre.

La propuesta consiste en contar una historia que desarrolla la génesis de la ciencia moderna. Así, desde Pitágoras y Platón, la ciencia ha negado todo lo que no
entrase dentro de sus reglas. Todo lo que no quepa en los números que desde el matemático griego se ha convertido en el lenguaje científico por excelencia.

Es más, parece ser que en los inicios pitagóricos se negaba el cero y el infinito como elementos que se escapaban a ese dominio científico que tenía todo bajo
control.

Pero al principio la cosa no era así. Como dice la Biblia, en el inicio fue la palabra, el mito, que a través de sus historias explicaba lo que se escapa a la razón de
los humanos. En este sentido, hay otra reflexión preciosa de Javier Argüello, la que señala que cuando Platón marcó la diferencia entre el hombre y el resto
de los animales señaló la capacidad de razonar, cuando podría haberse decantado por la de amar, o la de ser felices, mucho más románticas y que habrían
señalado otros derroteros a la posteridad.

Tiene razón Argüello en su ensayo al indicar que en este mundo canónico, en el que todo debe estar sujeto al mandato de unas proporciones marcadas de antemano, hay muchas más personas, animales y cosas que están fuera de los cánones que dentro. ¿Qué deberíamos hacer, eliminar todo lo que está fuera y marginarlo, o incluirlo dentro de un mundo que se puede entender con otros valores, que no tienen porqué ser nuevos, aunque esté claro que el nuevo milenio traerá nuevos valores?

Como ven, muchas preguntas, muchas reflexiones, que en este caso sí que tienen respuesta, ya que Javier Argüello se decanta por una vuelta al mito, por un cambio de rumbo de este mundo políticamente correcto y agarrotado por el lenguaje numérico en el que la fe es una alternativa.

Se trata de un libro que apasiona tanto, que sus 147 páginas se pueden leer perfectamente en un fin de semana en el que les aseguramos una propuesta mucho más profunda que la de la televisión o el ordenador. Que la disfruten.

 

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