El mundo de los premios


Los Premios Ateneo llegan a las librerías

Adolfo Caparrós Gómez de Mercado

Doctor  y Profesor de Lengua y Literatura

 

Aquí dejo la reseña que hice del por ahora último Premio Ateneo Joven de Sevilla. En concreto, los premios Ateneo y Ateneo Joven son de los que más me agradan, y suelen traer buenas obras.

Galardonada recientemente con el XV Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla, Dicen que estás muerta, de María Zaragoza -editorial Algaida- irrumpe en el mercado provocándonos casi una conmoción.

Olvídense de una novela ligerita y comercial, la obra que hoy nos ocupa nos cuestionará sobre los temas más trascendentales de la ética y la filosofía. Aunque no se aborden desde una óptica religiosa, el bien y el mal; el amor y el odio, están muy presentes en esta novela. Según María Zaragoza, para odiar mucho a una persona, antes es necesario que haya sido amada con la misma intensidad.

Y como una niebla que cubre toda la novela, el asesinato de Luján, protagonista in absentia, ya que muere nada más empezar, que es el hilo conductor que funde todas las historias que se nos van relatando. Se podría decir que más que Luján, el protagonista es el propio asesinato. Casi todos los personajes
reflexionan sobre cómo un acontecimiento de este calibre, no sólo cambia la vida del que muere, sino la de todos los que están implicados en él de alguna u
otra forma.

Y en otra vuelta de tuerca, un suceso así puede cuestionarnos sobre si nosotros mismos, o quien tenemos al lado, es capaz de llegar a esos extremos. Como puede verse, Dicen que estás muerta entra en los aspectos más profundos de la ética y la religión desde una óptica reflexiva y filosófica, pero no doctrinal. Es un libro que no da respuestas, sino que nos lanza las cuestiones para sacarnos de nuestra monotonía de trabajos, series de televisión, dentistas y supermercados.

En el aspecto formal, en la cubierta aparece un gran número de palomas, que simbolizan tradicionalmente la paz, pero que en el libro se transforman en animales aliados o enemigos según el caso. De cualquier manera, María Zaragoza juega con la ambigüedad de este animal para crear un simbolismo misterioso que enlaza con otro de los temas de la novela, los sueños, y en concreto, las pesadillas. Ya no podemos desvelar más, que la disfruten.

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