“La química”, de Stephenie Meyer


 Sistema y Antisistema

Clasificación: Novela Policíaca

Editorial: Suma / Penguin Random House

 

La novela que hoy recomendamos nos traslada a Estados Unidos. Al mundo más duro del universo policíaco, es decir, al de los inquisidores.

En las películas o series policíacas vemos interrogatorios en los que aparece una bofetada por aquí, un cañón de pistola metido en la boca, una persona sujetada por los pies desde un rascacielos…

Sin embargo, la química protagonista de esta historia es una auténtica profesional en la materia, lo primero que necesita es una mesa de operaciones y sus drogas. Con ellas es fácil anular la voluntad y lograr que la verdad aflore sin grandes esfuerzos. De todos modos, cuando hace falta provocar dolor, los métodos de nuestra protagonista son infalibles también.

Lo de <Sistema y Antisistema> viene dado por uno de los rasgos de identidad del género policíaco que viene a decirnos que los malos, en este caso terroristas, están ligados –insisto, según la novela y el género- con los supuestamente buenos. Es decir, lo que está fuera del sistema tiene conexiones con lo que está dentro del sistema y viceversa.

Dicen que los malos son necesarios para acabar con otros peores todavía, esa es la cuestión. Si esta inquisidora no pudiera hacer sus asépticos y traumáticos interrogatorios podrían ocurrir cosas peores. Otra de las claves del género y de esta novela en concreto, es la del <cazador cazado>

La historia narra una huida, quienes fueran temidos por su crueldad a la hora de impartir justicia se ven asediados por ese sistema que les protegía, financiaba y contrató en su día. De la noche a la mañana pasas de ser temido a temer, de perseguir a ser perseguido, de atacar a defender o a hacer ofensivas con finalidades defensivas.

Otra de las buenas claves de la novela está en la polisemia del término <la química> ya que esa química es la que surge entre la inquisidora y su, en principio, víctima. Un inocentón que pretende ligar con quien va a hacerle mil perrerías y acaba en preciosa historia de amor, temor y muerte.

En definitiva, hemos esbozado unas pinceladas que no desmontan la historia y que aportan algunas claves de lectura que confío les animen a acometer la lectura de una de las autoras más populares del panorama literario internacional en una opción que no tiene mucho que ver con los vampiros que tantos dólares han llevado a sus bolsillos.

Formalmente, se trata de un libro contundente -más de 600 páginas- de ritmo adecuado que transmiten muy bien ese estatismo aburrido de quien tiene que esconderse pero con un suspense magistral que hace que no podamos parar de leer a ver cómo termina la historia. En la cubierta, una jeringuilla que pone los pelos de punta sobre un fondo tan aséptico y plateado como las mesas de quirófano en las que se llevan, al parecer, esos interrogatorios que no eran habituales en el género pero que deben existir en la realidad. Ya saben aquello de <cuando el río suena, agua lleva> Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“El mar sin fondo”, de José Antonio Vázquez


 

Transición, mujeres y asesinatos

 Clasificación: Novela Policíaca

Editorial: Espasa

 

 

No sé si alguno de mis lectores considerará exagerado hablar de un boom del género policíaco en la actualidad, tanto en lo referente a la literatura como al cine y las series. En todo caso, la oferta es amplia y a la hora de subir al carro hay que buscar un plus diferenciador que convierta a la lectura en algo nuevo e interesante frente a otras opciones de mercado.

En este caso, la apuesta es más que atractiva ya que nos presenta varios argumentos muy actuales que nos aportan una perspectiva interesante en lo relativo, por ejemplo, a la política.

Al hacer constantes saltos al pasado y vueltas al presente nos encontramos con dos escenarios totalmente distintos pero que tienen algo en común con el panorama político actual. Tanto en los 70 como ahora había que buscar puntos de encuentro, acuerdos necesarios para no hacer el ridículo a nivel internacional y lograr avances imprescindibles en el interior.

La dicotomía materialismo frente a idealismo parece vencerse del lado del idealismo en aquellos años 70 que se ponen una y otra vez como ejemplo a las generaciones futuras. Sin embargo, lo que se narra en la novela nos habla de un equilibrio magistral que logró movilizar a una gran mayoría que venía del estatismo absoluto en lo referente a la política y un progreso que habla muy bien de aquella generación que supo cambiar la cara al país.

En el otro lado, la cara oculta de los acuerdos secretos y de los repartos de pastel que, según cuenta la novela, pudieron ensuciar la imagen de políticos idealizados como ese expresidente ficticio que resulta asesinado y que supone el arranque de toda la trama policíaca.

Otra de las cuestiones es la de la mujer. Desde la mujer que en aquellos años 70 empezó a limpiar casas y sigue soportando las mismas palizas que entonces, arrastrando a una familia en la que el hijo tiene menos futuro que el que pudiera tener en aquellos años de reconstrucción. O la mujer policía que es tan responsable que no tiene familia ni vida social por un exceso de conciencia en el sentido de ser un gremio amenazado y peligroso en el que ve conveniente no implicar a nadie más. Muy oportuno en estos días este subrayado ya que tenemos frescas las manifestaciones por el Día Internacional de la Mujer.

La novela guarda una sorpresa final en este sentido que, evidentemente, no vamos a desvelar.

Como se aprecia en la reseña, la trama policial ha sido lo que menos me ha atrapado del relato. Está muy bien llevada y la tensión es más que correcta para que avancemos la lectura con la curiosidad de descubrir dos personalidades. Por un lado, la de ese expresidente que muere en el primer capítulo y la de ese Fantasma que reaparece del pasado convertido en un justiciero que, al parecer, mata por idealismo.

En la cubierta encontramos un pazo rodeado de nieblas nocturnas y azuladas que se rompen ante la irrupción de un personaje femenino de gabardina roja con medias y tacones elegantes, todo el misterio de la cubierta lo van a encontrar en el relato que hoy les presentamos. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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“La ínsula inefable”, de Juan López-Herrera


 

Editorial: Funambulistala-insula-inefable

 

La novela que hoy presentamos tiene evidentes guiños intertextuales. El primero, sin duda, cervantino. Se nos presenta una ínsula utópica que recuerda al inicio del libro a esa ínsula prometida al bueno de Sancho Panza. Ese lugar perfecto en el que sería feliz.

Al igual que con Sancho Panza, o que con la Vetusta, de “La Regenta”; se trata de un lugar imaginario que puede sonar a muchos lugares, como bien explica el autor en el prefacio pero no es ninguno en concreto. Al menos, en teoría. Si avanzan la lectura sacarán sus propias conclusiones.

Dicho esto, también tiene mucho el relato de tragicomedia o de <comitragedia> ya que arranca siendo ese lugar propicio a las copas, la diversión y la frivolidad y acaba siendo un <locus eremus> en el que el miedo, el sufrimiento y la contrariedad están a la orden del día.

En definitiva, el libro, al igual que la “Tragicomedia de Calixto y Melibea> nos pone en aviso sobre los peligros del loco amor, sobre lo fácil que es picar un anzuelo y no hacer caso a los avisos de la gente sensata en el sentido del abuso de la diversión, la frivolidad, el sexo y las malas compañías.

Cómo hace todo eso queda pendiente de la lectura ya que si se desvela el misterio se pierde el encanto y se trata de un libro divertido, didáctico e interesante que no pierde la tensión en ningún momento.

Un libro, ya estamos en los aspectos formales, breve, ágil, ligero, ingenioso y todo lo contrario, como ya se ha dicho, el final es un auténtico jarro de agua fría en un anticlímax absoluto. En la cubierta un mapa que nos presenta una pequeña isla, o ínsula, protegida por dos monstruos marinos que no parecen, se lo aseguro, juego de niños. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Poesía lúdico-satírica bizantina del siglo XI”, edición de María Teresa Amado Rodríguez y Begoña Ortega Villaro


 

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Clasificación: Poesía

Editorial: Cátedra / Letras Universales 523

 

 

Volvemos a enfrentarnos a una edición erudita y bilingüe idónea para quienes estén estudiando griego clásico.

En la introducción, las editoras explican bien los usos y costumbres del Imperio Bizantino y la importancia del clero en dicho escenario.

Las rivalidades y privilegios de los eclesiásticos eran entonces mucho mayores que las de hoy. En especial, si comparamos la calidad de vida en aquel momento. Por lo tanto, no era de extrañar que dentro del clero hubiera luchas de poder y críticas para derribar a los enemigos y ponerse en su lugar. Tengamos en cuenta, por ejemplo, que la cultura estaba en manos del clero. Eran ellos los que se encargaban de la docencia y los que tenían dichos conocimientos.

El juego de niños viene de que las críticas que se lanzan vienen marcadas por una regla que, comparada con lo que vemos hoy en los telediarios, es pecado menor, o no tanto.

Importantes son las críticas en cuanto a las formas, la capacidad oratoria, las malas construcciones poéticas y la falta de gracia a la hora de componer versos.

También se hace alusión a la avaricia, la glotonería, el exceso de ingesta de vino, la poca elegancia en el trato y la homosexualidad.

Son las críticas canónicas que se repiten en toda la Historia de la Literatura, con más o menos intensidad, siempre que se ha querido hacer sátira clerical. Si visitan alguna catedral, en la zona del coro, es habitual que los artesanos que tallaban los asientos ilustrasen con grandes panzas y en actitudes grotescas a los monjes. Son asientos con bisagra que se levantan, cuando levantamos el asiento, aparece la sorpresa. Signo, parece claro, de envidia de los esforzados artesanos frente a los clérigos privilegiados.

Dicen que no hay peor cuña que la sacada de la propia madera, el caso es que la gran mayoría de las sátiras están escritas por ellos mismos en auténticas luchas de poder y rivalidades propias de cualquier oficio. El problema es que quien predica está mucho más expuesto a incumplir lo que está predicando que quien no dice nada o no está sujeto a una normativa tan dura.

El ingenio, la intensidad propia del género y las necesidades de que la burla y la ironía sean evidentes, nos llevan a un lenguaje soez, agresivo y chocante en boca de monjes.

Formalmente, es un auténtico libro de bolsillo propio de la colección Letras Universales. En la cubierta, un precioso icono bizantino que presenta a Cristo con las escrituras en su mano izquierda mientras bendice con la mano derecha a dos Santos, uno presenta una calabaza de peregrino y la otra un papiro enrollado. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Ilusionarium”, de José Sanclemente


 

 

Editorial: Rocailusionarium-de-jose-sanclemente

 

Hoy presentamos una novela policíaca con todos los ingredientes propios del género. Llama la atención, eso sí, que el investigador sea un periodista y no un policía.

No es exclusivo pero sí original. Así, Christian se convierte en ese periodista de acción capaz de correr infinidad de aventuras, de arriesgar su vida y de decir o callar cosas para el bien general.

Otro de los aciertos es que el escenario vaya cambiando desde Estados Unidos a Europa –París y Barcelona- Un recurso que dota a la trama de agilidad e interés.

El amor se convierte en un recurso para lograr información. Nuevamente, el bueno de Christian es engañado una y otra vez con el señuelo de mujeres fatales que le traen y le llevan por el camino que más interese. Tanto a los medios de comunicación como a quienes están detrás de ellos, los propios políticos.

Como dice la chanza italiana, se podrá creer más o menos en que el poder, los medios de comunicación y el sistema en general estén tan podridos o no tanto como se relata en la novela pero, <Si non e vero, e ben trovato> Es decir, si no es cierto, está contado con de manera más que creíble.

Por lo tanto, una trama muy bien hilvanada, unos personajes muy bien perfilados y con más que suficiente interés para que nos tengan en vilo, unos escenarios que hasta invitan a viajar… En definitiva, todo nos llevará a no parar de leer desde la primera hasta la última página.

También parece acertado que no haya buenos buenísimos. Así, los hay malos, malísimos y peores aún, pero nadie queda limpio en este universo corrupto y viciado en el que los que acusan están casi tan pringados como los acusados.

La extensión está muy bien calculada. Yo diría que al libro ni le sobra ni le falta una sola página. En la cubierta, otro truco de ilusionismo que hace que los ojos de un puente sean los de una mujer tan enigmática y atractiva como las que nos fascinan en el relato. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Mujeres que compran flores, de Vanessa Montfort


 

<Qué extraño es también el amor.

Y, desde luego, qué poco científico>mujeres-que-compran-flores-de-vanessa-montfort

 

Clasificación: Novela

Editorial: Penguin Random House / Plaza Janés

Al igual que pasa con el lenguaje de los abanicos, el de las flores es un idioma ancestral más propio de versos sueltos anclados en el Siglo XVIII que de enamorados de este loco, hiperbólico y a la vez rebajado siglo XXI.

Se trata de una novela muy actual y muy contemporánea a la vez, sobre mujeres pero no feminista, o sí, juzgue cada lector según su propio criterio.

Las protagonistas son valientes, unas; sacrificadas, otras; sensibles; sufridoras, sensuales…

Los hombres, egoístas, pusilánimes, sensuales, pragmáticos…

Cada cual tiene sus señas de identidad, sus problemas, sus motivaciones y sus propios viajes, porque esta novela es muy intertextual. Al fin y al cabo, hombre o mujer, a partir de ciertas edades, cualquiera se siente un poco náufrago en busca de un puerto en el que pisar tierra firme.

Igual, todos tenemos algo de Peter Pan. El deseo de volver a un mundo feliz que se antoja cada vez más necesario y lejano. Todos necesitamos a una Mery Poppins que nos ayude en esos procesos vitales que nos convierten en mariposa y que precisan de una guía superior que nos ayuden a afrontarlos.

Y todos necesitamos nuestro balancín de pensar, nuestros entornos positivos que nos ayuden a desenvolvernos en otros entornos negativos. Escenarios que pueden ser a la vez positivos y negativos, como la floristería del barrio de las letras elevada sobre un cementerio.

Hay un gran acierto en el libro, un personaje misterioso. Un lector que es la incógnita a despejar y que somos todos nosotros, todos los que buscamos refugio, enseñanza o evasión en el negro sobre blanco. Cada libro nos da una lección sobre la naturaleza humana, sobre cómo afrontan problemas y dudas personas que podrán existir o no. Al final, vidas que no vivimos y sí vivimos un poco que acompañan a la nuestra propia.

El marinero necesita una brújula; el escritor, también. Sea Cervantes, Lope, Quevedo, García Márquez, Homero o Apuleyo.

Al fin y al cabo ¿Quién no ha sido un poco un Ulises enamorado de Athenas con una Penélope que ha sacrificado todo a la espera? Pues a ellas les pasa lo mismo, la novela que hoy presentamos nos cuenta la historia de Penélope. Ha esperado con paciencia infinita a Ulises pero ¿Está realmente enamorada de él?

No he escrito una sola línea del lenguaje de las flores, ni pienso hacerlo, para eso está el libro, para leerlo y saborearlo página a página, para disfrutar de sus colores, sus calores, sus fríos y sus aromas.

En la cubierta, una mujer  vestida de naranja de pies a cabeza, de espaldas está parada ante un vergel que es Paraíso multicolor, Muro de las Lamentaciones y, sin duda, refugio de personas sensibles a la belleza. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Ágape”, de Tomás Bravo Vicente


 

 agape

 

Filosofía de ayer, de hoy y de siempre

Clasificación: Novela

Editorial: Trirremis

Es habitual echar en cara a ciertas personas que la única manera que encuentran para solucionar todo es en el lecho. Sin embargo, el libro que hoy presentamos nos aporta un auténtico tratado al respecto.

Aunque sean varios relatos que encajan en un puzle perfecto, el libro entra dentro de la tradición de relatos con moraleja, por ejemplo, de “El conde Lucanor”, de Don Juan Manuel. Es decir, van a encontrar una novela trufada de argumentos, ideas y filosofías que acercan al relato a esa literatura de autoayuda tan útil y necesaria.

Por ejemplo, van a encontrar a Custodio, un hombre, ya jubilado, que lleva toda su vida penando por algo que hizo en el pasado. En ese ocaso que ya no lo es tanto hoy en día gracias al sistema sanitario, los avances en alimentación y las mejoras que aportan los nuevos tiempos, Custodio va a tener la oportunidad de vivir una segunda juventud. Va a poder reencontrarse con su propio pasado, perdonarse a sí mismo y poder disfrutar de ese Ágape, de ese amor que devora al que él, por no haberse sabido perdonar a sí mismo, había perdido durante quizá, demasiado tiempo.

En liza está su hija, Silvia que ve cómo su matrimonio ha entrado en una rutina aburrida y absurda de manera que languidece como una flor en un jarrón a la que ni siquiera se le cambia el agua.

Amador, su marido, sufre la apatía de Silvia y se ve privado de ese Amor que devora tan necesario a la hora de vivir.

Es un amor que devora porque deja todo a un lado y pasa a primer plano. De ahí que no todo se pueda resolver con Ágape. Es tan absorbente que no deja espacio a nada más, ni al trabajo, ni a la educación, ni al aprendizaje… Todo queda eclipsado por el Amor que devora.

Sin embargo, hay un momento en la vida en el que uno tiene que descubrir su vida, sus prioridades y cómo solucionar sus problemas. Por eso Amador es muy afortunado, porque tiene ocasión, allá en el verano, de irse con José y buscarse a sí mismo, afrontar sus miedos y sus soledades. Al fin, de saber qué es lo realmente relevante en su vida.

El libro acaba en un clímax absoluto en el que Ágape es protagonista de distintas maneras. Custodio vuelve a subir a un estrado y a hablar en público. Se produce una catarsis en la que todo el mundo recupera el brillo en la mirada, la felicidad. Las lágrimas, el sentido de la vida y las dudas se convierten en muy significativas de manera que Ágape y Amistad aporten oportunidades que no se esperaban porque, a la vez que el Amor devora, la muerte y su proximidad nos llevan a esos límites en los que se encuentra el sentido profundo, último y decisivo de nuestra existencia.

Una serie di brindis nos llevan a descubrir cómo Ágape ha iluminado la vida de cada uno de los protagonistas y la catarsis ha llevado a cada uno a una nueva realidad, a un nuevo estado.

Por tanto, se trata de un relato lleno de experiencia en el que lo secundario, que decir ya de lo terciario y sucesivos dejan el protagonismo al Amor, la Amistad y la Familia.

El libro tiene erratas, sí. A veces libros impecables en la forma pueden ser más pobres que otros humildes en estos aspectos pero ricos en fondo, en mensajes positivos que son los que nos cargan de energía y de vida. Por eso hoy quiero romper una lanza frente al purismo cuando el mensaje tiene cosas que a mí, en concreto, me han aportado.

Formalmente, se trata de un libro ágil, ligero, de menos de 200 páginas que irán volando porque la llama del Ágape quema tanto que seremos incapaces de dejar que pase un día sin acudir a las diversas historias que nos cuenta. Ágape no entiende de edades, todos tienen derecho a ser felices y a disfrutar la vida. En la cubierta, sobre un fondo azul noche, una luna llena inmensa y un hombre que recibe el abrazo de una mujer. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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