“De los destellos de Oriente en Castilla”, de Lena Saad


98 Vivo

Clasificación: NovelaDe los destellos de Oriente en Castilla, de Lena Saad

Editorial: Diwan Mayrit

Sin citar expresamente a aquellos autores a los que unos llaman Generación del 98 y otros, Generación Fin-de-Siglo, del XIX al XX, no la actual, que sería Generación Fin-de-Milenio aunque se haya optado por otras etiquetas. Hay mucho 98 en este libro. Para citar al 98 no es necesario leer al 98 aunque creo que, en este caso, está leído seguro.

El caso es que, al igual que pasara con aquel grupo de grandes autores, hoy Lena Saad reivindica Castilla, al igual que otro grande, Miguel Delibes, citado expresamente –en concreto, “Cinco horas con Mario” obra con la que hay una intertextualidad evidente- por Dioni Arroyo Merino en la introducción.

Hay relación y hay novedad. La novedad viene con una protagonista ausente, la destinataria de esta descarga de conciencia o afluencia de vocabulario que es la novela que hoy presentamos. Ella, la periodista internacional, es la triunfadora, la que no tiene miedo a nada, la que recorre el Mundo Árabe, Latinoamérica, Estados Unidos… La que vive mil peligros, mil aventuras rodeada de hombres maravillosos, seductores que con ponerse un pantalón vaquero y una camisa blanca vuelven loca a cualquier mujer.

Sin embargo, nuestra protagonista escribe y escribe, hasta se escribe cartas a sí misma. Sabemos de ella que tuvo un novio llamado Yago, que un viernes de lluvia no llegó a la tienda en la que ella trabajaba. Entonces era Feliz y Yago el sentido de su vida. La superación de ese duelo es una de las claves de lectura.

Desde entonces vive con su abuelo. A Castrillo de Duero –Valladolid- ha llegado una familia siria, refugiados que dan vida al pueblo y cumplen el deseo de que ocurra una desgracia para que el Valle vuelva a ser Valle de la Concordia.

En su día lo fue por un incendio pero al final del relato hay otra desgracia que vuelve a unir a todos. De esa desgracia nace el Amor, la fiesta, el encuentro de todos los que están a la gresca por el dinero, por las herencias, por cuestiones mayores o menores que emborronan la convivencia. Desde luego, por la falta de gente joven, de niños. Todo el pueblo llama una y mil veces para confirmar que los niños sirios sean llevados al colegio en la ruta escolar.

De ahí, a motivar un Plan de Repoblación de Castilla. De ahí a Bruselas. De ahí, como dije, a encontrar el Amor y dar sentido a esa dieta que se lleva años haciendo para entrar en un vestido color salmón que al final no queda claro si se estrena o no, pero da igual. El caso es que los esfuerzos tengan sentido.

A la protagonista le gustan los libros con final feliz. Sin embargo, después de la catarsis que se relata en el libro es capaz de acometer lecturas con final trágico. Al principio de la novela, la protagonista no conocía El Mar, al final, sí. Es allá por la página 110 cuando se cita al otro gran escritor del Siglo XX que no podía faltar en el relato, Camilo José Cela, un autor muy viajero que se recorrió España entera. En concreto, en esa cita de la página 110 se menciona su paso por Olmos de Peñafiel pero yo he recordado su último testamento, “Madera de Boj” dedicado a su amada Costa da Morte.

Formalmente, es un libro de algo más de 100 páginas, con la luz de oriente al fondo, un blanco que deslumbra como la luna sobre las ondas de la arena. El rojo del fuego y de la sangre y el azul del cielo en el ocaso o la alborada. Da igual, el caso es mantener la ilusión para el día de mañana. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Don Álvaro o la fuerza del sino”, del Duque de Rivas. Edición de Ermanno Caldera y Luisa Pavesio Yepes


¿Vuelve El Romanticismo?

 Clasificación: Teatro

Editorial: Debolsillo

Al leer la obra que hoy recomendamos -una historia marcada por el infortunio, la locura y los extremos- queda la duda de si estamos -o no- volviendo a una época romántica, con nacionalismos que vienen desde la reivindicación de la identidad y territorios propios de los exiliados. En el caso del Duque de Rivas, a París.

El argumento arranca en Sevilla, con una escena que anticipa El Costumbrismo –en este caso, el andaluz- Según se nos indica en los estudios que acompañan a la edición, tanto por delante como por detrás de la obra, fueron años de exilio y de añoranza del origen. Fue entonces cuando se forjaron los nacionalismos y la defensa a ultranza de lo propio frente a lo ajeno –culturalmente hablando, claro-

Como decíamos, en Sevilla aparece Don Álvaro, un indiano que regresa a España con dinero, caballos, belleza, juventud… Como es natural, se enamora de Doña Leonor –la hija de un marqués- Planea la fuga en secreto pero sus planes se empiezan a filtrar y son descubiertos. En la reyerta se cae la pistola de Don Álvaro y el Marqués fallece.

La huida de Don Álvaro da con él en el ejército y solamente diremos que ese sino del título, ese destino, está plagado de infortunios. También de la lucha desesperada por buscar un imposible propio del Romanticismo, el amor de Doña Leonor.

Don Álvaro es un personaje diabólico propio del Romanticismo. Esa es otra de las claves de lectura. La oposición entre el bien y el mal, entre Dios y el diablo. De hecho, hay un momento en el que Don Álvaro se autodenomina <diablo>

Ignorar el peligro, la búsqueda del fin sin importar los medios de Maquiavelo que se recupera de alguna manera, desencadena una serie de barbaridades que culminan en un final trágico propio del movimiento.

Sin duda, la vida loca estaba muy afianzada en aquellos escritores y supone, como la toda la Literatura un reflejo de las corrientes de opinión y de los modos de vida de aquel Siglo XIX que empezó torcido y terminó más torcido en el XX con dos Guerras Mundiales.

Ahora corren tiempos en los que se vuelven a desatar los ideales y la exaltación y, de ahí, la interrogante ¿Vuelve el Romanticismo?

Formalmente, el teatro es un género dinámico y entretenido que está muy bien explicado, por si fuera poco, en un aparato crítico fantástico para trabajar en el aula. Hemos comprobado la disponibilidad de la edición y en bibliotecas, tanto físicas como virtuales, es accesible. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“El poeta”, de Michael Connelly


La otra América

Clasificación: Novela Policíaca

Editorial: Rocabolsillo

Si alguien nos preguntara por Estados Unidos nos vendría a la cabeza el éxito, la libertad, los rascacielos, las oportunidades, el arte, la música y tantas y tantas cosas que están detrás de lo que se ha llamado <el sueño americano>

Pero hay otra América. La de los policías, la de los asesinos en serie, la del desierto solitario, la de los moteles cutres que incluyen en el precio de la habitación las películas pornográficas –lo he descubierto en la novela, no tenía ni idea-

Posiblemente, quienes conocen bien el país sepan de sobra que tan reales son la una como la otra y que cuando se va para allá el viaje puede salir en un sentido o en el otro.

El poeta es un asesino en serie que camufla sus asesinatos de suicidios en los que el fallecido deja unos versos de Edgar Allan Poe como despedida. Voluntad de estilo por parte de Michael Connelly que amplía el universo de su novela con el mundo del periodismo y de la documentación. De hecho, no es la primera novela policíaca en la que el protagonista es un periodista, recuerden “Millenium” ni tampoco la primera en la que la documentación y las bibliotecas tienen una presencia importante.

De todos modos, son recursos un poco olvidados que vuelven al primer plano en la novela.

Para endulzar la trama, “El poeta” tiene una historia más de sexo fugaz que de amor. El caso es desviar la atención un poco de una trama tan dura. Puede que esta historia no sea lo mejor de la novela pero aporta mucho en otro de los aspectos en los que la obra está mejor trabajada, el de la psicología.

Puede que sea bastante real que este universo de buenos y malos esté bien poblado de víctimas que pasan a ser auténticos depredadores. Por eso, los aspectos relativos a la infancia están tan presentes en la historia. Desde un grupo de víctimas, todos niños. Hasta el otro grupo, policías que investigaban los casos de esos niños brutalmente asesinados. Estos policías también tienen su infancia y están ahí por algo.

En definitiva, una novela muy bien llevada, que no dejará de sorprendernos hasta la última página por unos motivos o por otros.

Para los que les guste el periodismo o el mundo de la policía, ejército y similares no sé si es una lectura recomendable, o no, ya que puede que desmonte algunos mitos y haga perder algunas vocaciones.

Por otro lado, hay un aspecto morboso y sucio propio de las letras estadounidenses que tiene un público numeroso y fiel. Supongo que, como la tónica, a fuerza de probarlo se hace el paladar.

Formalmente, dije que la lectura es ágil. Las páginas van robando horas al sueño y a la consulta del médico, por ejemplo, porque cada vez estamos más intrigados por saber cómo va a terminar. En la cubierta, el hormigón, el acero y tonos propios de estos días fríos de Blue Monday. Una figura oscura que más es una sombra que una presencia definida, nos recuerda que el mal siempre está presente. Sin mal no hay bien y viceversa. Que la disfruten.

Adolfo Caparrós

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“El sanador de caballos”, de Gonzalo Giner


 Arte de la Guerra a la española

Clasificación: Novela Histórica

Editorial: Temas de Hoy

Tan estratégica como el célebre libro de la cultura oriental, la novela que hoy presentamos nos lleva a la época de La Reconquista.

De hecho, más que Reconquista, la novela comienza con un ataque árabe a la posada en la que agoniza el padre de Blanca, Estela y Diego. Un día de pocos clientes en el que se respiran aires de guerra y de agonía. Aires de derrota, sin duda.

A pesar de la llegada de dos Calatravos al rescate, el ataque es inapelable, los hermanos tienen que huir dejando a su padre en la cama. Sin embargo, Diego no es capaz de abandonar así a su padre y vuelve sobre sus pasos a lomos de Sabba, la yegua que marca su vocación, su destino y su amor a una profesión, la de veterinario, albéitar o sanador de caballos.

Volver solamente le sirve para encontrar a su padre y uno de Los Calatravos muertos, a sus hermanas capturadas y emprender una huida desesperada que depara más de 600 páginas de aventuras.

Con el ingrediente mágico, El Amor. Es Amor a su padre y hermanas lo que le hace luchar por su propia vida, es Amor a los animales lo que le lleva a conocerlos y ser admitido como aprendiz en casa de un célebre albéitar toledano cuando se encontraba en los huesos intentado recuperar a su yegua Sabba.

Es Amor de quien tiene hacia quien no tiene lo que empuja a La Misericordia del albéitar toledano a ayudar a un adolescente agonizante –Diego- en su destino. Es Amor de Diego a la mujer del albéitar lo que le ayuda a aprender el árabe, la profesión y conocimiento.

El Amor al conocimiento y ser sorprendido en una situación muy comprometida con la mujer de su protector lo que le recluye en un Monasterio con dos afanes: Uno, recuperar su dignidad como profesional y como persona; dos, salir del Monasterio y conseguir trabajar. En esos menesteres le ayuda Marcos, compañero infatigable en ese tramo tan duro del camino.

Un libro que habla de guerra y del destino puede acabar bien o mal, en todo caso, acaba bañado en sangre lo que significa mal. En los escenarios de guerra pierde todo el mundo. Todos tienen bajas, todos lamentan la pérdida de seres queridos y los que ganan deben soportar un precio tan caro como los que pierden.

Otras de las enseñanzas del libro son que la guerra es inevitable y que aunque se esté tumbado en el suelo y con una espada sobre la cabeza dispuesta a matarte debes seguir luchando con uñas y dientes mientras tengas vida.

<Vis Pacem, para Bellum> <Deseas la Paz, prepara la Guerra> En tiempos en los que buscamos la Paz no podemos ni debemos bajar la guardia porque El Señor llega y hay que seguir preparados para protegerle. Feliz Navidad

Adolfo Caparrós

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“La casa del gato jugando a la pelota”, de Honoré de Balzac


Sin Clásicos no habría Novísimos

Clasificación: Novela

Editorial: Aguilar

Muchas veces ponemos todo nuestro interés en leer el último Premio Planeta o algo sacado de las mesas de novedades. Sin embargo, no debemos olvidar que la influencia de esos escritores de vanguardia está en los clásicos y que, de vez en cuando, es un gran placer un cambio de ritmo, de escenario, incluso de léxico que nos permita apreciar cómo toda esa literatura novísima que estamos leyendo aparece ya en autores como el que hoy recomendamos.

Así, sin Emilia Pardo Bazán no habríamos tenido escritoras como Elena Muñoz igual que sin Honoré de Balzac, Emmanuel Carrère no habría sido el mismo. No es necesario que los contemporáneos hayan leído expresamente a un clásico u otro, ya que la influencia va pasando de pluma a pluma sin necesidad de que se lea a todos.

No sería justo, en el caso de estas “Obras Completas” editadas por Aguilar, que son las que se han utilizado para la reseña, dejar de mencionar el extenso, intenso y magnífico prólogo de Rafael Cansinos Assens, que además, es el traductor.

En dicho estudio se nos hace ver que Balzac podría haberse dedicado perfectamente al mundo editorial de haber triunfado en sus pinitos en el negocio lo que habría supuesto perder a uno de los escritores más influyentes de las letras francesas y por extensión, de las universales.

También podemos apreciar cómo sus páginas y páginas de Comedia Humana habrían sido imposibles sin el afán del autor por tener una intensa vida social que le permitiera conocer a fondo la sociedad a la que retrata.

Por último, pero no menos importante, esa voluminosa labor habría sido imposible sin que se sacrificaran horas de convivencia y sueño con largos periodos de reclusión en los que casi ni se comía ni se salía de la habitación para tener a punto la entrega a sus editores.

Respecto a “La casa del gato jugando a la pelota”, se trata de una novela primeriza que puede que no nos presente al gran Balzac de otros títulos pero sí tiene la frescura, la alegría y la inocencia de un escritor que no arrastra la frustración o la vanidad del veterano.

Van a encontrar una obra bastante costumbrista que nos presenta a un comerciante parisino con dos hijas. Una de ellas, la mayor, va entrando en años y va siendo un tapón a la hora de casar a Agustina, la segunda. Al final, un noble joven y guapo que se dedica a la pintura se interesa en ella y el bueno de Guillaume tiene que ceder.

¿Será ese matrimonio fuente de felicidad y bendiciones para la familia? Les animo a que lean la novela que, en este caso, se lee bastante rápido para descubrir la enseñanza que presenta el maestro francés.

Desde luego, la Literatura siempre tiene que tener una enseñanza, prevenirnos de algo o, al menos, evadirnos de los tremendos problemas que azotan el día a día. No duden que un escritor del vuelo de Balzac no lo vaya a logar.

Formalmente, se trata de uno de los tres volúmenes de las “Obras Completas” reeditadas por Aguilar en 1987. No tiene demasiadas ilustraciones pero las que hay valen mucho la pena porque se han conservado ilustraciones de época. Papel Biblia, encuadernación en cuero y texto a dos columnas nos llevan a ese Libro Antiguo que hoy revindicamos en este espacio. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Conviene tener un sitio adonde ir”, de Emmanuel Carrère


Se lee como una novela

Clasificación: Ensayo

Editorial: Anagrama

Se acerca la concesión de, este año sí, el nuevo Premio Nobel de Literatura. Uno de los que suenan es Emmanuel Carrère y, aunque es muy difícil acertar, dicen que si no se arriesga, no se gana.

Por consiguiente, voy a arriesgar con la reseña de un libro que no es creación literaria, al menos no oficialmente, de uno de los aspirantes a obtener el preciado galardón. Si lo lograra, quedaría fenomenal. De no conseguirlo, es muy buen libro de todos modos y quienes se animen a leer posiblemente van a quedar satisfechos.

Se trata de una selección de trabajos publicados en revistas y periódicos que nos muestran el otro lado de la creación. Las lecturas, las cenas, las amistades… Todo ese trasfondo que hay detrás de una figura de la Literatura.

Me ha resultado muy interesante porque quienes están en aquel lado suelen ser <muy celosos de su intimidad> Sin embargo, en este libro podemos conocer, por ejemplo, lo que se vive en ese mundo especial que es Davos. Cuando se nos relatan las cenas, los encuentros con las personas más poderosas del mundo, entendemos que están en un entorno de tremendo lujo pero no se nos describe, como lo haría por ejemplo Tolstoi -uno de los autores más mencionados- los detalles de lo que se cena, ni el lujo en el vestuario. Sabemos que es ese el entorno pero lo que se nos cuenta es el mensaje. De qué se habla en esos encuentros, qué peligros acosan a nuestro mundo que, por ejemplo, en el caso de Davos se explica que no es ya el 99% desfavorecido en contra del 1% de quienes tienen el dinero, como ocurrió en la Revolución Francesa, sino la lucha del tercer mundo contra el primer mundo.

También encontramos, visto desde dentro, el mundo de las mafias rusas. Nuevamente, entendemos que se trata de un entorno de lujo y especulación pero tampoco se recrea en este caso en la descripción de automóviles, locales, comidas o vestuario. Simplemente se nos presenta cómo es ese mundo desde dentro, de qué se habla, qué se hace…

Formalmente, tanto en el tamaño como en el tono, nos encontramos más ante una novela que ante un libro de ensayo. El propio autor explica que lo que escribe no es una realidad objetiva sino su realidad. Hay nombres cambiados y cuestiones tratadas con evidente libertad creadora. Por eso, precisamente, se lee muy bien y resulta un libro ágil y entretenido. En la cubierta, una imagen de I Ching que es la que da título al libro <Conviene tener un sitio adonde ir> es una de las opciones que pueden aparecer en una tirada de I Ching. Que lo disfruten.

Adolfo Caparrós

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“Orgía sin mí”, de Fernando López Guisado


Después de la crisis de los 40

 Clasificación: Poesía

Editorial: Vitruvio

En uno de los últimos poemas “Maneras de hacer un zumo” se explica, como decía un amigo, con palabras bonitas, la manera de hacer poesía. No sé si es exactamente en ese poema en el que se dice que la poesía es siempre verdad. Al menos, la verdad del poeta aunque juegue a provocarnos con una mentira, como esa noche de sexo con una actriz que se canta en “Sexo con una actriz” y que resulta ser solamente una provocación.

En fin, que la orgía sin mí es la orgía que disfrutan otros mientras uno baña a sus hijos lamentándose de sus errores o paseando por el Retiro mientras se ve a los corredores en ropa deportiva, ceñida, provocativa y se piensa que algún día serán otros quienes miren a tu hija con la mirada sucia.

Y ahí, otra de las paradojas, un Madrid que cansa, que molesta pero al que no se puede dejar de cantar porque es tu vida, tu verdad que es la única verdad que puedes escribir.

Otra paradoja, decir adiós a Drácula –recuerden “Rocío para Drácula” cuando es tu hijo, un hijo al que quieras o no, le debes mucho. Un hijo al que, suponemos, se le dice adiós con dolor, con resentimiento pero también con amor.

Y eso es lo que son los poemas de “Orgía sin mí” amor y desamor, sentimiento, pero esta vez no trágico. Entiendo que se trata del sentimiento de quien ya pasó la fiebre de los 40 cantada en “40 no es un mal número” y dedicados por el autor a él mismo, quien ya la cagó echando por tierra todo lo que se ha construido en esos años y vive la soledad, el frío del otoño que aproxima ese mes de noviembre de “Hallowen” otro de los poemas que aparecen en los compases finales.

Para los lectores de Fernando López Guisado, “Orgía sin mí” va a suponer una evolución, madurez, reposo, otro tempo y una música más cercana a Blas de Otero que a “La Guerra de las Galaxias” A mí me ha llegado y puede que a muchas lectoras y lectores también. En ese sentido, decía Julio Cortázar que hay lectores macho y hembra, él lo decía así. Hay un diálogo curioso de Fernando López Guisado con sus lectoras. Sabe de antemano que hay poemas rompedores, irreverentes, políticamente incorrectos pero como él mismo dice, ya ha llegado un punto en el que le importa menos lo que se diga de él.

Formalmente, se trata de un libro de poesía canónico, casi 150 páginas para leer con cierta pausa. Yo diría que incluso para releer y volver a ellas de vez en cuando. Igual que se vuelve a la música, la poesía tiene algo de eso. En la cubierta, ropa interior de mujer y una rosa desojada que recuerdan que otros viven otras realidades.

Adolfo Caparrós

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